Un chico bastante alto, con greñas y unos ojos azules hipnotizantes entró en la habitación. Agarraba las baquetas con fuerza y las apretaba contra su pecho. Quizá cinco minutos no eran suficiente para enseñar todo lo que tenía, pero se entregó al máximo en aquella batería azul metálico. Puso todo su empeño y energía. Simplemente, marcó el ritmo.
Alzó la vista, asustado por lo que se encontraría. Pero solo vio a dos chicos que le miraban sonrientes y aplaudiendo.
- Así que, aquí tenemos al batería de McFly, ¿verdad Danny? - Danny rió escandalosamente, a su manera y asintió con energía. Parecían majos, aunque tenían un sentido de la moda un tanto raro.
Después de encontrar una forma para comunicarse para reunirse de nuevo, salió por la puerta, sonriente.
Dougie le miraba expectante, quería respuestas.
- Doug, amigo mío.. Eres un medium. - Dougie sonrió al escucharle. Le había llamado amigo.
- ¿Te han cogido?
- ¿Tu qué crees? - asintió enérgicamente - Ahora solo queda que te escojan a ti. Nos vemos en el primer ensayo. - dicho esto se fue por donde había venido. No tenía ninguna duda. Dougie se convertiría en un gran bajista.
Conforme pasaban los minutos, el nerviosismo iba aumentando en él y se reflejaba más en su cuerpo. Sus temblorosos movimientos, el sudor frío que le recorría la espalda y el dolor de barriga eran un claro síntoma. Sentía la necesidad de vomitar. Que le dijeran que era el siguiente no hizo que mejorara, sino todo lo contrario. Sacó fuerzas de donde no había para levantarse de su asiento y preso del nerviosismo volvió a tropezar consigo mismo. Esta vez no cayo al suelo. Algo es algo, pensó.
Abrió la puerta con parsimonia y miró a los dos chicos que estaban sentados detrás del escritorio. Sintió que todo le daba vueltas y antes de que pudiese sacar el bajo de la funda, se fijó que había algo verde y viscoso en el suelo. Vómito. Su vómito. Salió corriendo de la habitación. Se sentía estupido. Parecía un niño de cinco años, pero eso era al fin y al cabo, un niño. Las mejillas le ardían como nunca. Aún más que cuando conoció a Alice. Alice.. Tenía que conseguirlo, o al menos, intentarlo. No solo por ella. También por él mismo. Sacó el bajo de la funda negra y entró a la puerta con un empujón. Ya había alguien tocando, pero no le importaba. Pensó en Blink 182 y todo lo que le aportaba su música. Sacó una púa verde del bolsillo y descargó todas sus emociones sobre el bajo. Todos sus sentimientos, todo su dolor y sus lágrimas se reflejaron en la música que procedía de sus dedos. Cuando abrió los ojos se dio cuenta de que el otro bajista ya no estaba, de que los dos chicos le miraban más que asombrados y de que junto a Harry, se convertiría en el componente restante de aquella banda.
***
Bolton. Por primera vez en mucho tiempo, salió el sol. Pero eso ya no le importaba a James. No le importaban los días que pasasen de lluvia, nieve o granizo. Era algo secundario, irrelevante. Cada vez le quedaba menos.
- En una semana tendrás tus fotos - o eso le había asegurado su amigo Mike.
- Eso espero, ni un día más.
***
¿Sabes qué Lira? Cada día me importas menos, pero extrañamente, cada día me duele más. ¿Qué es para ti la amistad? ¿Un condón? Para usarlo y tirarlo, ¿no? Por lo que me han dicho últimamente, eso te gusta demasiado. Pero algún día lo superaré y podrás hacer lo que quieras. Es tuyo. Y lo peor es que lo sabes. Lo que no sabes es que llegara el día en que él no este y para entonces yo no estaré aquí para apoyarte. Como siempre hice. Y como yo creí que tu harías. Pero todos creemos en cosas erróneas, ¿verdad?
Por lo que parece tú eres un error de muchos que he cometido y cometeré..
Atentamente:
No pudo continuar, ya que las lágrimas emborronaron la tinta morada. Arrugó la carta en una bola de papel y la tiró a la chimenea. Las palabras se consumieron en el fuego, junto a todas las promesas rotas. Todas las promesas que creyó ciegamente que se cumplirían, ardieron en cenizas. Todas las palabras inútiles, todas las mentiras, las traiciones, las lágrimas.. se evaporaron en el aire, pero no en su memoria. Hay cosas que nunca se olvidan.
Con unas inmensas ganas de evaporarse ella también, se peinó su rubio cabello y salió a dar un paseo por las calles de Londres.
***
- Hola Vick - dijo después de esperar durante tres tonos a que su hermana cogiera el teléfono. - Sí, se que te llame hace cinco días. ¿Qué pasa? ¿No puedo llamar a mi hermana de vez en cuando? - risas, y puede que una negación por parte de Vicky - Escucha, tengo algo importante que decirte.. Ya estamos completos. Sí, ya tenemos batería y bajista. Son alucinantes..
Eso fue lo poco que escuchó Tom, que yacía en el sofá rebosante de felicidad. Cientos de ideas le sobrevolaban por la cabeza. Poco a poco se esfumaron de sus pensamientos, dando paso a Giovanna. Por fin la vería hoy, después de tantas semanas en ese hotel. Estaba completamente enamorado, pero era un tonto enamorado absolutamente feliz.
Os regalo este capítulo, ya que anoche me aburría y mis "queridos" padres me quitaron el wi-fi.. Así que decidí escribir un rato.. No sé por qué pero cada vez tengo más ganas de continuar la historia, cada vez escribir se convierte en un elemento más importante en mi vida.
Por cierto Gol, sigo teniendo aquella carta con la tinta morada emborronada..
No olvidéis comentar y votar en la encuesta <33
Aquella carta... quedó en un asqueroso pasado
ResponderEliminarNo se merece que gastases la tinta de aquel boli..
ResponderEliminarYa lo sé :)
ResponderEliminarEstá genialísimamente genial *O*
ResponderEliminarme ennncanttaaaaaaa
ResponderEliminarGracias >.<
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