Capítulo 5: Five Colours
Lo siento tanto, en serio no pude evitarlo. Espero que me perdones. Intenté resistir, pero él es más fuerte que yo. Lo sabe. Y pronto te alcanzará...
Alice.
No, no podía ser. Tenía que ser una broma. Un mal sueño. ¿No había escapado por fin? ¿A caso no era libre? ¿Quién era él para decidir lo contrario? Nadie. No era nadie. No tenía derecho. Empezó a temblar, como nunca. La espalda de Danny se empapaba con cada lágrima.
- No pasa nada, estoy aquí. Contigo.
- É-el.. N-no.. Y-yo.. - era incapaz de hablar, parecía que el nudo de su garganta se quedaría por siempre.
Le dolía el mero hecho de respirar y contar los pocos latidos que le quedaban.
- Shhh... Ya habrá tiempo de explicaciones. Cuando estés preparada. - la tranquilizó.
- D-danny..
- ¿Qué?
- Gracias.
***
Do do do do do do.. She's got a lip ring and five colours in her hair...
Le dolían las manos de escribir, llevaba toda la tarde dándole vueltas a una nueva canción, desde que se fue Danny. ¿Dónde se había metido? Ya estaba más que entrada la medianoche. Había luna llena. El escritorio era genial para componer. Solo tenía que alzar la cabeza para contemplar el cielo. Le encantaba esa ventana. Amplia. Como ninguna otra en la habitación .Le pesaban los párpados. Sus ojos se cerraron lentamente y Morfeo lo acogió en sus brazos..
***
- ¿Cuál es tu habitación? - preguntó Danny.
- La 362.
- Genial. ¡Entonces somos vecinos! - dijo con entusiasmo. - ¿Ya puedes tenerte en pie?
- Si.. En serio, no tenías por qué molestarte. - Con mucho cuidado la dejó en el suelo. Alma se sacó las llaves del bolsillo y abrió la puerta. - ¿Quieres pasar?
- No sé yo. Es muy tarde.
- Da igual. Te tengo que recompensar con algo. ¡Te haré la cena!
- No te molestes, no tengo hambre. - En ese momento, traicioneras, las tripas le rugieron. Sus mejillas enrojecieron y Alma le clavó una mirada acusadora. No pudo evitar reírse. Escandalosamente, como de costumbre. - Vale, está bien.
- Antes de nada, deja que me dé una ducha. El barro no me sienta bien. Siéntate ahí si quieres - le señalo el sofá. La habitación se parecía mucho a la suya, lo único que variaba era el color de las paredes. También había un gran escritorio de caoba junto a una inmensa ventana, como el que utilizaban para componer. ¿Y eso que estaba viendo era la funda de una guitarra? No podía ser, esta chica era perfecta. Resistió el impulso de sacarla y rasgar sus cuerdas. Ahora no era el momento, ya surgiría otra oportunidad. A los cinco minutos, Alma salió de la ducha, con una camiseta azul bastante ancha, de por lo menos tres tallas grande, y unos pantalones cortos. Estaba increíblemente guapa. Lo condujo hacia su habitación y se sentaron en la cama.
- No tienes por qué contarmelo..
- Quiero hacerlo. - Danny asintió. Se sacó el móvil del bolsillo y le enseñó el mensaje que le había mandado Alice.
- ¿De qué habla?
- De J-james
- ¿Quién es James?
- E-es, era.. Bueno él.. - no pudo continuar, las lágrimas la enmudecieron. Danny la rodeó con sus brazos y la apretó con fuerza.
- Shhh, no pasa nada. Todavía no estás preparada, pero yo esperaré. Te esperaré. - Por primera vez, Alma se sintió protegida. Tenía a alguien que cuidase de ella. Sintió como su carga se volvía más ligera, más llevadera. Tenía a alguien que le ayudara a cargar con ella. Como una maleta, llena de su dolor. Ahora había otra mano agarrando el asa.
- Danny, dime que no te irás nunca.
- No me iré nunca.
- ¿Lo prometes?
- Lo prometo. - Se apartó para mirarla a los ojos. Eran preciosos. Azules. Pero habían perdido su brillo. También se prometió a si mismo, que algún día, haría que esos ojos brillasen. Como nunca. Como se merecía. Pero, de repente se cerraron. Se había quedado dormida. La tumbó en la cama y la cubrió con las sabanas. Le dio un beso en la mejilla y salió lentamente de la habitación.
***
La puerta de la 363 se abrió. Lo primero que vió Danny fue al cuerpo de su amigo que yacía en el escritorio. Alma no era la única que se había quedado dormida. Lo cubrió con una manta, ya que no podía con él y no podría llevarlo a su cama. Tom sonreía y se podía apreciar perfectamente el hoyuelo que le salía en la mejilla izquierda. Seguramente estaría pensando en Giovanna, hace como dos meses que no la veía. Envidiaba mucho a Tom. Él había tenido la suerte de encontrar el amor verdadero tan pronto. Eran la pareja perfecta.
Se dirigió a su habitación y se tumbó en la cama. No podía dejar de pensar en ella.
¿Qué tal? A mí es el que más me gusta por ahora <3 Porfa dejad comentarios, y si es posible pasadlo a más McFlyers :3
Me gusta muxo, sigue escribiendo :)
ResponderEliminar<3333 Cada vez me gusta mas *-*
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