miércoles, 17 de agosto de 2011

Capítulo 6

Gracias a Lyf y a Gol, por aconsejarme cuando no sabía seguir..

Capítulo 6: Back to the Future

Se despertó con los ojos acuosos. ¿Se había quedado dormida? Lo último que recordaba era el océano. ¿Había estado en el mar? Ah, es cierto.. Los ojos de Danny.. Se levantó de la cama de un salto. No le había preparado la cena. Miró el reloj. Todavía eran las nueve de la mañana. Seguro que Danny estaba dormido. ¿No le había mencionado que vivían al lado? Entonces se alojaba en la 361, ¿no? Ya que en la 363 estaban.. Por un momento se le pasó por la cabeza que Danny fuese uno de esos músicos. No. Era imposible.. No se puede ser tan perfecto. Eso es, vive en la 361. Seguro. Le daría una sorpresa, le haría el desayuno. Se vistió rápidamente, con una camiseta violeta de Hurley, unos vaqueros cortos y sus inseparables Converse. Vio una cola negra moviéndose con alegría y desparpajo.

- Lyf, ¿tú también compartes mi felicidad? - el gato respondió con un suave ronroneo y se restregó en su pierna. Se dirigió hacia el cuarto de baño y se peinó. Se dejó suelto el pelo lacio, de una forma natural. Se veía reflejada en un espejo con forma de estrella, bastante amplio. Llenó el bol de Lyf y con bastante indecisión abandonó la habitación. Se encontraba frente a la 361, alzó la mano con lentutid. Le temblaba. Por un instante, recordó sus pecas. Él las odiaba, o eso le había dicho, pero sin ellas, no sería Danny. Eran algo que le caracterizaba. No sabía la infinidad de pecas que podría tener, pero estaba dispuesta a contarlas. Ese pensamiento la hizo sonreír y la lleno de valor. Giró el pomo de la puerta. Estaba abierta. La abrió lentamente. Ante ella surgió el caos, tenía pinta de ser desordenado, ¿pero tanto? La mesa estaba llena de comida basura, había calzoncillos usados por el suelo, calcetines, hasta una cáscara de plátano. Varias gominolas estaban esparcidas sobre el escritorio. Quizá el causente había sido su compañero, pero la verdad, tenía pinta de ser más tranquilo y ordenado que Danny. La alfombra estaba llena de gusanitos, la cocina rebosaba de platos sucios, un brazo sobresalía del sofá... ¿Un brazo en el sofá? Se acercó hacia él. Un hombre calvo y con veinte kilos de más yacía dormido en el sofá. Vale, o Danny se le había pasado el arroz a una velocidad vertiginosa o no vivía en aquella habitación. Se decantó por la segunda opción y eso solo podía significar una cosa.

***

Alma, ya me queda menos. Dentro de poco volveremos a estar juntos y nada ni nadie nos separará. Aunque tu no quieras, no me importa. En este caso, tu opinión no cuenta.

- Hotel Ritz, ¿puedo ayudarle en algo?

- Sí, por supuesto. ¿Puede decirme si Alma Cruz se aloja en este hotel?

- Espere un segundo, miraré en el registro. - Varios clicks más tarde - No, lo siento, no hay ninguna reserva con ese nombre.

- Gracias de todos modos.. - colgó - Seguiré intentándolo.

***

Un rayo de sol se filtró por su ventana e hizo que abriera los ojos lentamente. Unos ojos color miel. Bostezó. Seguía con sueño pero decició levantarse. Le dolía el cuello. Se había quedado dormido en el escritorio, con una hoja pegada en la cara. La apartó y descubrió que se había emborronado. Ahora tendría que empezar de cero.
 No le apetecía bajar a desayunar, así que se preparó un bol de cereales en la cocina. Se los comió en silencio y decidió ver la tele. Echaban una de sus pelis favoritas, 'Back to the Future'.

***

Todavía no se podía creer lo que eso significaba. Entonces, era él. Siempre fue él. ¿Cómo no pudo darse cuenta? Él, su analgésico. Se había enamorado de la voz de un completo desconocido, pero ahora resultaba que era la voz de ese chico. De su destino favorito, de su Caribe. De Danny. Aunque existía la posibilidad de que fuera la de su compañero de piso, pero estaba segura de que no, de que esta vez no se equivocaba. De que era la suya. Estaba muy confusa, ¿se estaba enamorando? Otra vez no, esta vez no lo soportaría. Demasiado daño acumulado. Pero a la vez lo deseaba tanto. Con todas sus fuerzas. Todo eso lo decidiría el tiempo.
Se deslizó hacia su cama, apoyó la guitarra entre sus rodillas y con sus dedos rasgó sus cuerdas, marcando el principio de una bella canción.

***

Tom se abalanzó corriendo sobre Danny, despertándole de un profundo sueño, de un sueño dulce, con sabor a tortitas.

- ¡¡Danny, Danny, despierta!! - gritó eufórico.

- ¿Qué quieres Tom? - dijo con un hilo de voz.

- ¡¡Lo tengo, lo tengo!! - sonrió, sus ojos brillaban de felicidad - McFLY, nos llamaremos McFLY. - Danny asintió, con una sonrisa de oreja a oreja. Le encantaba ver así a su compañero. Feliz.

- Está bien.. Tienes algo en la cara - señaló. Se miró en el espejo y no pudo evitar reírse. En su mejilla izquierda había restos de boli. Solo una frase. 'She's got a lip ring and five colours in her hair'. Al fin y al cabo ya no tenía que empezar de nuevo...

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