miércoles, 31 de agosto de 2011

Capítulo 10

Capítulo 10: Hope

- ¿De verdad que no os molestamos?

- No seas tonta, sabes que no.

- Gracias Dan, sabes que nos hacía mucha ilusión estar en la primera reunión.

- Y aunque no te hiciese ilusión, habrías venido de todas formas, Alma.

- ¿Si? ¿Por qué?

- Porque te hubiese obligado. - sonrió, de una forma arrebatadora.

- Bueno, ¿quién queda por llegar? - preguntó Alice, un poco impaciente.

- Pues quien va a ser, el batería y el bajista. - concluyó Tom

- Ya, ya.. Pero no sé, como se llaman y eso.

- Ahh.. - le miró de una forma suspicaz, la típica mirada de Tom cuando sospecha algo. - ¿Para qué quieres saberlo?

- Pues, ¿para qué va a ser? Para saber más detalles de vuestro grupo y eso..

- Ya, bueno, pues que se presenten ellos.
Minutos después, Alice pegó un bote al escuchar el timbre de la puerta y Danny se levantó para recibirlos.
El corazón le latía a mil por hora, se le iba a salir de la garganta. ¿Lo habrían escogido? Cruzó los dedos por detrás de la espalda y cerró los ojos. Al escuchar el ruido de una puerta cerrarse, entornó el izquierdo, que ya se encontraba perfectamente. Sí, era él. Se tranquilizó, pero el ritmo de los latidos no descendió lo más mínimo.

- A- alice. - se sorprendió Dougie.

- ¡Presente! - dijo, solo Tom notó el nerviosismo de su voz.

- Vaya, ¿os conocéis? - preguntó Danny asombrado. Aunque Tom no lo estaba en absoluto. Detrás de Danny, apareció la figura de un chico alto que debía ser el batería.

- Sí - asintió Alice.

- Yo soy Harry - se presentó.

La tarde transcurrió con más risas que de costumbre y más dolor de barriga por ello. Hablaron un poco sobre sus planes, el estilo de música, e incluso sobre ellos mismos. Lo único que no sabía Alice de lo que contó Dougie es que tenía una hermana llamada Jazzie.
Se despidieron con un abrazo y se marcharon


***


Una melena rubia se balanceaba sobre un columpio rojo. Las cadenas emitían un leve chirrido. Un chico rubio, de unos quince años apareció de la nada.

- ¿Te importa si me siento aquí? - señaló el columpio contiguo.

- No.. - le indicó que se sentase.

- Yo paso por aquí muy a menudo.. Es la primera vez que te veo.

- Es la primera vez que vengo.

- Yo suelo venir cuando tengo algo que reflexionar, cuando estoy triste.. - le respondió con una sonrisa, y él, ignorando a su timidez, intentó entablar conversación. - ¿Cómo te llamas?

- No tengo nombre.

- ¿Cómo?

- Pues, eso.. No tengo nombre

- Venga ya.. Todo el mundo tiene nombre.

- Pero el mío ya no me importa

- ¿Por qué?

- Por que espero conocer a alguien que sea capaz de ponerme uno. Espero conocer a una persona que me haga olvidar todos mis recuerdos, todas mis lágrimas. Espero conocer a alguien que se convierta en mi mejor amigo, o aunque sea, un amigo de verdad. Espero...

- Hope. Te llamas Hope.

- ¿Por qué?

- Hope significa esperanza, y tu vives de ella. La esperanza es lo último que se pierde.

- Eres un cursi, pero gracias.

- Me llamo Dougie.

- ¿Sabes Dougie? Eres la única persona que conozco aquí, encima me has puesto nombre. Creo que tienes derecho a considerarte mi mejor amigo. La verdad, no he tenido que buscar mucho.

- Supongo que tu también eres mi mejor amiga.

- ¿Por qué?

- Porque por ahora, eres la chica que más ha confiado en mí.

- ¿Y eso?

- No sé.. Siempre he sido un bicho raro. Me gustan los lagartos, Blink 182, ropa diferente, toco el bajo..

- A mí no me pareces raro. Eres guay a tu manera.

- ¿De verdad?

- De verdad.

- ¿Y tú por qué estás sola?

- No estoy sola, te tengo a ti.

- A parte..

- Bueno, no sé si decírtelo..

- Los mejores amigos no tienen secretos..

- Es cierto. Lo siento. Yo en su tiempo, no estaba tan sola.. Tenía una amiga maravillosa. Me ayudaba
cuando no tenía fuerzas para seguir, me hacía reír siempre.. Junto a ella podía llorar de felicidad. Era única, se llamaba Lira.

- ¿Y qué pasó?

- Me enseñó lo que es la amistad.. O por lo menos lo que significa para ella. Me dejó sola. Me dejó por un chico, por alguien que yo quería.. Yo estaba enamorada, ¿sabes? Era rubio, no un rubio cualquiera, sino uno de un color muy intenso. Tenía los ojos verdes, del color de la hierba. Unos ojos que no puedes ver todos los días. Sí, más o menos daban la misma sensación que al mirar los tuyos.- Dougie bajó la cabeza avergonzado - Era alto, fuerte y decidido. Era idealista, inconformista y luchador. Era perfecto. Era todo lo que yo podría necesitar. Lira se creyó que podía tenernos a los dos, pero le dejé claro que no.

- Oh, lo siento..

- Da igual, lo que importa es que ahora no lloro al recordarlo. Me ha hecho ser más fuerte.. ¿Y qué hay de ti? ¿Te gusta alguien? - Dougie enmudeció y toda su temperatura corporal ascendió hasta sus mejillas - Veo que no hace falta respuesta. Creía que los mejores amigos no tienen secretos.. ¿Recuerdas? - Dougie sonrió por la respuesta.

- Sí.. Ella es.. Bueno.. No puedo describirla. - resopló - Simplemente..

- Cuidado Dougie, ¿quieres qué te traiga un cubo para que no empapes el suelo?

- Eso no será necesario.. Por ahora. Pero, es que.. No creo que le vaya a gustar. Dudo mucho que le guste a alguien..

- Eso es mentira, eres adorable. - Dougie alcanzó un tono de rojo que Hope no había visto jamás - ¿Por qué te avergüenzas?

- Porque.. No sé.. Supongo que no estoy acostumbrado.. Está es la conversación más larga que he tenido con una chica que no sea mi madre - La risa de Hope se podría escuchar a años luz de allí.

- Es la primera vez que te oigo reír.

- Es la primera vez que me río en mucho tiempo.. Oye, hay algo que todavía te preocupa, ¿verdad?

- Bueno.. Te pareceré un imbécil, pero.. - dudó, pero Hope le hizó un gesto para que siguiera. - Yo nunca he besado a una chica.. ¿Y si lo hago mal?

- ¿Confías en mí?

- Sí.. Creo..

- Tú cierra los ojos.

- ¿Para qué?

- Tú hazme caso..

- Vale. - cerró los párpados con fuerza y pasados los segundos intentó preguntar algo. Pero todo quedó reducido a un intento, ya que antes de que le diese tiempo a despegar los labios, Hope junto los suyos contra él. Fue un beso corto, pero cálido.

- No necesitas ensayar más, no te preocupes por eso.

- Y-yo.. Yo..

- Tranquilo no significa nada - le cortó.

- Gracias.


Gracias a tod@s por leer, y lo que digo en cada capítulo no os olvidéis de hacer la encuesta :3
Siento si no te ha gustado este capítulo Lyf, pero ya tendrás tu recompensa :D
Ah, por cierto, pasaos por este fic http://galaxydefender77.blogspot.com/ Está genial^^ Merece la pena leerlo <33

sábado, 27 de agosto de 2011

Capítulo 9

Capítulo 9: We're complete

Un chico bastante alto, con greñas y unos ojos azules hipnotizantes entró en la habitación. Agarraba las baquetas con fuerza y las apretaba contra su pecho. Quizá cinco minutos no eran suficiente para enseñar todo lo que tenía, pero se entregó al máximo en aquella batería azul metálico. Puso todo su empeño y energía. Simplemente, marcó el ritmo.
Alzó la vista, asustado por lo que se encontraría. Pero solo vio a dos chicos que le miraban sonrientes y aplaudiendo.

- Así que, aquí tenemos al batería de McFly, ¿verdad Danny? - Danny rió escandalosamente, a su manera y asintió con energía. Parecían majos, aunque tenían un sentido de la moda un tanto raro.
Después de encontrar una forma para comunicarse para reunirse de nuevo, salió por la puerta, sonriente.
Dougie le miraba expectante, quería respuestas.

- Doug, amigo mío.. Eres un medium. - Dougie sonrió al escucharle. Le había llamado amigo.

- ¿Te han cogido?

- ¿Tu qué crees? - asintió enérgicamente - Ahora solo queda que te escojan a ti. Nos vemos en el primer ensayo. - dicho esto se fue por donde había venido. No tenía ninguna duda. Dougie se convertiría en un gran bajista.

Conforme pasaban los minutos, el nerviosismo iba aumentando en él y se reflejaba más en su cuerpo. Sus temblorosos movimientos, el sudor frío que le recorría la espalda y el dolor de barriga eran un claro síntoma. Sentía la necesidad de vomitar. Que le dijeran que era el siguiente no hizo que mejorara, sino todo lo contrario. Sacó fuerzas de donde no había para levantarse de su asiento y preso del nerviosismo volvió a tropezar consigo mismo. Esta vez no cayo al suelo. Algo es algo, pensó.
Abrió la puerta con parsimonia y miró a los dos chicos que estaban sentados detrás del escritorio. Sintió que todo le daba vueltas y antes de que pudiese sacar el bajo de la funda, se fijó que había algo verde y viscoso en el suelo. Vómito. Su vómito. Salió corriendo de la habitación. Se sentía estupido. Parecía un niño de cinco años, pero eso era al fin y al cabo, un niño. Las mejillas le ardían como nunca. Aún más que cuando conoció a Alice. Alice.. Tenía que conseguirlo, o al menos, intentarlo. No solo por ella. También por él mismo. Sacó el bajo de la funda negra y entró a la puerta con un empujón. Ya había alguien tocando, pero no le importaba. Pensó en Blink 182 y todo lo que le aportaba su música. Sacó una púa verde del bolsillo y descargó todas sus emociones sobre el bajo. Todos sus sentimientos, todo su dolor y sus lágrimas se reflejaron en la música que procedía de sus dedos. Cuando abrió los ojos se dio cuenta de que el otro bajista ya no estaba, de que los dos chicos le miraban más que asombrados y de que junto a Harry, se convertiría en el componente restante de aquella banda.

***


Bolton. Por primera vez en mucho tiempo, salió el sol. Pero eso ya no le importaba a James. No le importaban los días que pasasen de lluvia, nieve o granizo. Era algo secundario, irrelevante. Cada vez le quedaba menos.

- En una semana tendrás tus fotos - o eso le había asegurado su amigo Mike.

- Eso espero, ni un día más.


***


¿Sabes qué Lira? Cada día me importas menos, pero extrañamente, cada día me duele más. ¿Qué es para ti la amistad? ¿Un condón? Para usarlo y tirarlo, ¿no? Por lo que me han dicho últimamente, eso te gusta demasiado. Pero algún día lo superaré y podrás hacer lo que quieras. Es tuyo. Y lo peor es que lo sabes. Lo que no sabes es que llegara el día en que él no este y para entonces yo no estaré aquí para apoyarte. Como siempre hice. Y como yo creí que tu harías. Pero todos creemos en cosas erróneas, ¿verdad?
Por lo que parece tú eres un error de muchos que he cometido y cometeré..
Atentamente: 

No pudo continuar, ya que las lágrimas emborronaron la tinta morada. Arrugó la carta en una bola de papel y la tiró a la chimenea. Las palabras se consumieron en el fuego, junto a todas las promesas rotas. Todas las promesas que creyó ciegamente que se cumplirían, ardieron en cenizas. Todas las palabras inútiles, todas las mentiras, las traiciones, las lágrimas.. se evaporaron en el aire, pero no en su memoria. Hay cosas que nunca se olvidan.
Con unas inmensas ganas de evaporarse ella también, se peinó su rubio cabello y salió a dar un paseo por las calles de Londres.

***


- Hola Vick - dijo después de esperar durante tres tonos a que su hermana cogiera el teléfono. - Sí, se que te llame hace cinco días. ¿Qué pasa? ¿No puedo llamar a mi hermana de vez en cuando? - risas, y puede que una negación por parte de Vicky - Escucha, tengo algo importante que decirte.. Ya estamos completos. Sí, ya tenemos batería y bajista. Son alucinantes..
Eso fue lo poco que escuchó Tom, que yacía en el sofá rebosante de felicidad. Cientos de ideas le sobrevolaban por la cabeza. Poco a poco se esfumaron de sus pensamientos, dando paso a Giovanna. Por fin la vería hoy, después de tantas semanas en ese hotel. Estaba completamente enamorado, pero era un tonto enamorado absolutamente feliz.


Os regalo este capítulo, ya que anoche me aburría y mis "queridos" padres me quitaron el wi-fi.. Así que decidí escribir un rato.. No sé por qué pero cada vez tengo más ganas de continuar la historia, cada vez escribir se convierte en un elemento más importante en mi vida.
Por cierto Gol, sigo teniendo aquella carta con la tinta morada emborronada..

No olvidéis comentar y votar en la encuesta <33

Capítulo 8

Gracias a Raquel (para mí siempre Eusebia) por hacerme reír y contarme sus anécdotas :3
También gracias por hablarme por primera vez, quizá entonces no nos hubiéramos conocido.. Mi McFlyer de Canarias <33



Capítulo 8: Met This Girl

El océano. Tan libre, tan tranquilo, tan azul. Un bonito sitio donde descansar, donde soñar, donde enamorarse.
Eso fue lo primero que pensó Alma la cuarta vez que vio a Danny. También, por vez primera acordaron en reunirse y su encuentro no fue mera casualidad. Cuatro personas, cuatro risas diferentes, un hoyuelo, infinitas pecas y cuatro sonrisas que no se apagaron. Juntos en una misma cafetería, en una mesa de caoba.. Algo sencillo pero bonito. Algo que recordar.
No volvió a verlo hasta cuatro días después.

- Tengo algo que enseñarte - le dijo después de presentarse con una guitarra en una mano y tres cucuruchos de chocolate en la otra. Uno para Alice, otro para él y el último para ella.

- La próxima vez que sea de coco - le pidió Alma.

- ¿Insinúas que habrá una próxima vez? 

- Sí.. Sí que la habrá.

- ¿Y si no la hay?

- Entonces no tendré más remedio que enfadarme contigo..

- Entonces la próxima vez tendrás tu helado de coco. - Le sonrió.

Después de que Alice le diera los últimos mordisquitos a lo que quedaba del cucurucho, Danny empezó a deslizar sus dedos por las cuerdas de la guitarra. Cerró los ojos, soltó un leve suspiro y, de repente los abrió con una inmesa sonrisa.

- Well I met this girl, just the other day.. - siguió cantando alterando su mirada entre la guitarra, Alice y Alma.. Sobretodo a Alma, que no podía dejar de admirarlo. Sí, definitivamente era él. Voz grave y rasgada, pero era perfecta. La mejor que había escuchado nunca, con diferencia. - I tried to take her home but she said you're no good for me.. - Y con el último acorde terminó la canción.

- Algún día yo también tendré algo que enseñarte.

- ¿Sí?

- Todavía no está lista..

- ¿Y cuánto le queda?

- Lo suficiente como para no enseñarla.

- Bueno..¿Qué os ha parecido la canción? - Le enseñaron las más delumbrantes de las sonrisas y supo que 
no hacia falta palabras.
Ese día Danny se marchó pronto.

***

Unos ojos pequeños de un color indescriptible, entre azules y verdes, se encontraban perdidos en el hotel InterContinental. Su portador solo aparentaba unos quince años. Avanzó silencioso por los pasillos. Miró la hora en el móvil. Le quedaban diez minutos para que empezase la prueba, acarició su bajo por encima de la funda y decidió apresurarse. No sabía donde se encontraba la 363, asíque tenía que darse más prisa. Empezó a correr y tropezó con uno de los cordones de sus Vans blancas. Comprobó que su bajo estaba en perfectas condiciones, alzó la vista y se encontró con unos ojos almendrados que le miraban sonrientes. El izquierdo se encontraba de un color más rojizo de lo normal, pero no demasiado, como si se hubiera dado un golpe hace bastante. Le ofreció una mano para levantarse, que aceptó con cierta inseguridad. Las mejillas le ardían, del mismo color de la sudadera roja de Nike de esa chica. Cuando se incorporó se dio cuenta de que era una cabeza más alto que ella, cosa que le extrañó, ya que era un poco bajito y la chica aparentaba uno o dos años más que él.

- ¿Estás bien? - le preguntó con una sonrisa.

- S-sí.. - dijo tímidamente. A lo que ella respondió con otra sonrisa aún mayor.

- Me alegro, ¿a dónde ibas con tanta prisa?

- Yo, eh.. - había olvidado la audición por un momento - Oh, L-lo siento.. Eh.. Llego tarde y.. - La chica apartó los ojos de los suyos para observar su bajo.

- ¿Vas a la 363? Mis amigos están buscando nuevos miembros para su banda.. - asintió con la cabeza y por primera vez en todo el día, dejo ver su sonrisa de niño pequeño. - ¿Quieres que te lleve? - sus mejillas se encendieron aún más.

- N-no... No quiero molestarte..- y de repente dejo de sonreír- So-solo soy un estorb.. 

- Ni se te ocurra terminar la frase.. - le interrumpió. Le agarró de la mano y se encaminó hacia el ascensor. - Nunca.. - Le miró a los ojos con ternura. - Nadie debe pensar eso de si mismo.. Si te soy sincera yo también me comporto así.. - estiró los brazos hasta su cara y le formó una sonrisa - Pero conozco a una persona que me da collejas cada vez que lo digo.. A base de golpes se aprende.

- Gr-gracias.. - la chica apartó las manos de sus mejillas, sabía que ya no hacia falta. Y, estaba en lo cierto, la sonrisa seguía en la cara del rubio.

- Vaya, ya hemos llegado.. - señaló la habitación.

- Se me ha pasado volando.. Por cierto.. ¿C-cómo te llamas?

- Alice. ¿Y tú?

- Dougie.. - abrió la puerta lentamente.

- Suerte Dougie - se despidió con un gesto. Él siguió mirándola hasta que se esfumó por las escaleras, después, cerró la puerta.

Si te cogen, puede que te vuelva a ver. Dougie.


***


- ¿Listo Tom?

- Más que nunca.

- Pues...¡Qué pase el primero! - ordenó Danny. Estaban bastante nerviosos, hoy elegirían a los dos miembros restantes de la banda. ¿Se habrían presentado suficientes personas? ¿Tocarían bien? ¿Serían simpáticos? Todavía quedaba muchas cosas por averiguar...
Un chico musculoso, bronceado y de pelo oscuro se dispuso a entrar por la puerta con unas baquetas en la mano. No tocaba mal, pero tampoco era lo que buscaban..

- Gracias, ya te llamaremos - sentenció Tom.

- Si eso - le susurró Danny. Risas. Y un hoyuelo a la vista.


***


Golpeó rítmicamente el asiento de al lado con sus baquetas mientras esperaba. Fijó la vista en la puerta, se acababa de abrir. De él salió un chico moreno con una sonrisa de satisfacción. Quizá le habrían cogido y estaba haciendo el idiota esperando. No tenía que haber venido, solo llevaba tocando seis meses.. Como no, sus padres le convencieron de que lo lograría, de que era bastante bueno. Él creía todo lo contrario. Cuando se dispuso a continuar a golpear el asiento contiguo con las baquetas, se dio cuenta de que había un chico rubio de pie mirándole.

- Hola.. Me preguntaba si te importaría que me sentase aquí.. - Está todo ocupado.. - Señaló a todos los asientos que había distribuidos por la sala. Se notaba que había llevado su tiempo organizarlo todo, ya que era una simple habitación de hotel y ahora se mostraba digna de una audición. En la habitación de la izquierda se encontraban una batería y los demás miembros de la banda. Los amigos de Alice. En su cara se dibujó una sonrisa de tonto, esa chica era realmente maja. Dougie se preguntó donde habrían puesto todos los muebles que debía haber en la sala anteriormente.

- Sí, claro. ¿También te vas a presentar? ¿Cuántos años tienes?

- Quince.. Pero la edad no importa.. Estoy seguro de que toco mejor el bajo que la gran mayoría de los que están aquí. Además, cumplo dieciseis en noviembre.. - bajó la cabeza avergonzado, se sentía minúsculo..

- Yo tengo diecisiete, tampoco hay tanta diferencia - le dijo sonriente - Y estoy seguro de que tocas realmente bien. Se nota en como tratas a tu bajo. Lo sujetas como si fuese la cosa más delicada y frágil del mundo. Yo.. No puedo decir lo mismo de mis baquetas.. Las golpeó contra todo lo que veo.. - le miró un poco desanimado. Dougie se fijo en que tenía unos grandes ojos azules serenos y profundos. Bastante bonitos.

- Pero eso es porque tu tocas la batería, es diferente. Sientes el ritmo con cada sonido y por eso ensayas hasta sin batería. Te conformas con el tintineo de cualquier mesa, silla, cristal.. Plasmas lo que sientes en cualquier momento, sin necesidad de instrumento. Eso es muy digno.

- Vaya, gracias.. Nunca lo hubiera descrito así.. ¿Cómo te llamas?

- Dougie, ¿y tú?

- Harry, encantado de conocerte.

- Mira Harry, fíjate en los demás baterias. ¿Dónde están sus baquetas? - señaló - En los bolsillos.. Algunos incluso no las llevan encima. No como tú, que marcas el ritmo con ellas en todas partes. Estoy seguro que tengo delante al próximo miembro de esa banda.

- Te lo agradezco, en serio.. - se oyó una voz de fondo que llamaba al siguiente. - Es mi turno.. Espero que te cojan Dougie, así estaremos juntos en la misma banda. - Rió y se fue alejando hacia la puerta.


¿Os ha gustado? Gracias a todos por leer  <33 No os olvidéis de hacer la encuesta y comentar ^^
¡Besos lector@s!

lunes, 22 de agosto de 2011

Capítulo 7

Capítulo 7: Alice


Hoy he tenido un sueño. He soñado con esa chica. ¿Por qué me preguntaría eso? Tal vez no debería haberle contestado así, al fin y al cabo ella me salvó ¿no? Pero me hizo recordar aquello por lo que huyo, aquello por lo que mi almohada se empapa de lágrimas cada noche, por lo que al recordar su imagen me tiemblan las manos. De pura rabia. Y ahora solo podía sentir asco por la persona a la que se lo había dado todo.

***

Música alta. ¿Música? Eso era un concepto demasiado impreciso, abstracto. Lo correcto sería decir que miles de sentimientos transformados en notas y acordes volaban sobre la habitación. Y él los respiraba, los sentía, no solo los escuchaba. Hoy, en concreto Los Beatles. Y eso era suficiente para él, con eso le bastaba. Sinceramente, la música era aquello que lo ayudaba a continuar. No podía imaginar una vida sin ella.
Cogió el cuaderno de letras de Tom y le echó un vistazo.

- ¿Qué hay de esta canción, no la vas a continuar?

- Toda tuya, Danny.

- Tú lo has querido.. -  y dicho esto, arrancó la página de una sola línea del cuaderno. - Esta canción ya es oficialmente mía.

***

Al terminar de hacer la maleta, Alice puso en marcha su destartalado coche rojo. Encendió la radio y después de cuatro horas de un aburrido viaje, salió del vehículo. Frente a sus narices se encontraba el hotel InterContinental, se adentró por las puertas automáticas y pulsó una campana dorada para que le atendiese un empleado

- Perdone, ¿podría decirme en qué planta se aloja Alma Cruz?

- Sí, un momento - tras una ligera pausa - En la 362.

- Muchas gracias.
Esperó paciente al ascensor y pulsó el botón que la llevaría a la tercera planta.

***

Por fin. Terminada. Cada coma y cada punto en su sitio, no podía haber quedado mejor. Un suspiro. Esa canción se la debía a Los Beatles.
Las tripas le rugieron. Decidió bajar a almorzar, pero antes guardó su preciada guitarra azul en la funda, en concreto una Gibson Les Paul. Preciosa. Después de ocho años, seguía intacta, sin ningun rasguño. Era el último recuerdo que tenía de su padre, antes de que.. Bueno, no importa. Su padre era un capullo. Era, es y siempre lo será. De repente se acordó de Vicky, su hermana mayor. No sabía nada de ella desde hacía aproximadamente un mes que fue su cumpleaños, cumplió veinte, dos más que él,  y la llamó por teléfono. Esta tarde la volvería a llamar, la verdad es que era la primera vez que pasaban tanto tiempo sin verse. La echaba de menos. Seguro que si se lo decía se metería con él, pero no le importaba. Era Vicky. Siempre Vicky.
Salió de la habitación sin más rodeos y esta vez cogió el ascensor.

***

El timbre de la puerta la sacó de sus pensamientos. Se levantó de un salto y Lyf se bajó de sus rodillas con un brinco. Se había olvidado de la pobre Lyf. Soltó un bufido en señal de su enfado y se dirigió a la cocina. Otro pitido le recordó que tenía que abrir la puerta. Hoy no era su día. La abrió con parsimonia y al ver de quien se trataba un leve rubor ascendió hacia sus mejillas. Era la primera vez que veía a Danny después de averiguar que era el propietario de esa perfecta voz. Llevaba una bonita camiseta a cuadros azul y unos vaqueros desgastados. Juraría que ya había visto esa camisa, le sentaba genial ese color, resaltaba con sus preciosos ojos. No podía dejar de mirarlos, estaba tan embobada que ni siquiera se fijo en la persona que había detrás de Danny, hasta que salió de su escondite. Ante ella apareció una chica menuda, de ondulado pelo castaño que le cubría toda la espalda. Ojos almendrados, que con la luz del sol parecían verdes. Uno de ellos, en concreto el izquierdo, se encontraba un poco hinchado y colorado.
No sabía cómo había podido estar tanto tiempo sin ella.

- A-ali... - antes de que pudiera continuar, se abalanzó sobre ella y se fundieron en un cálido abrazo. - Alice...

- Te he echado de menos - dijo como pudo, entre sollozos. Mientras tanto, Danny observaba la escena con una sonrisa. Se notaba que se hacían falta la una a la otra.

- Tu ojo... ¿Ha sido él?

- Shhh.. Todo a su tiempo

- Dime, ¿por qué has venido?

- No sé, necesitaba verte, no podía dejarte sola, así que cogí el coche y me dirigí hasta aquí. Sabía en qué
hotel estabas, pero no la habitación. Le pregunté a una chica, pero no sabía exactamente dónde se encontraba la 362 y cuando salí del ascensor me encontré a Danny - le sonrió - Le pregunté por tu habitación y se ofreció a acompañarme. - se deshicieron del abrazo.

- ¿Y a dónde ibas, Dan? - preguntó Alma

- Ah, pues bajaba a comer..

- Oh, lo siento. No sabía que tenías hambre, te he hecho esperar - se disculpó Alice.

- No pasa nada.. Eh.. - Alma notó que le temblaban las manos - ¿Queréis ir conmigo a una cafetería muy buena que conozco? Se lo podría decir a mi compañero y de paso os presento..

- No queremos molestar y además seguro que estás cansada, Alice.

- No, estoy bien.. Así de paso conozo mi nueva ciudad.

- ¿Te vas a quedar? - asintió - ¿En serio?

- Creí que traerme la maleta era una buena indirecta.. - Risas. La de Danny se distinguía entre las demás.
Ahora que estaba aquí Alice, veía las cosas más claras..

- Entonces todos contentos.. ¿Os paso a buscar en diez minutos? Si es que aguanto tanto sin comer..

- Está bien.. - el corazón le latía desbocadamente. Hoy iba a comer con Danny. Le sonrió. Poco a poco se acostumbraba a su increíble sonrisa y ya no sentía el impulso de desmayarse. Algo es algo. Aunque sus ojos,
jamás se acostumbraría a ellos..


¿Qué tal? Gracias por leer y por comentar <33

miércoles, 17 de agosto de 2011

Capítulo 6

Gracias a Lyf y a Gol, por aconsejarme cuando no sabía seguir..

Capítulo 6: Back to the Future

Se despertó con los ojos acuosos. ¿Se había quedado dormida? Lo último que recordaba era el océano. ¿Había estado en el mar? Ah, es cierto.. Los ojos de Danny.. Se levantó de la cama de un salto. No le había preparado la cena. Miró el reloj. Todavía eran las nueve de la mañana. Seguro que Danny estaba dormido. ¿No le había mencionado que vivían al lado? Entonces se alojaba en la 361, ¿no? Ya que en la 363 estaban.. Por un momento se le pasó por la cabeza que Danny fuese uno de esos músicos. No. Era imposible.. No se puede ser tan perfecto. Eso es, vive en la 361. Seguro. Le daría una sorpresa, le haría el desayuno. Se vistió rápidamente, con una camiseta violeta de Hurley, unos vaqueros cortos y sus inseparables Converse. Vio una cola negra moviéndose con alegría y desparpajo.

- Lyf, ¿tú también compartes mi felicidad? - el gato respondió con un suave ronroneo y se restregó en su pierna. Se dirigió hacia el cuarto de baño y se peinó. Se dejó suelto el pelo lacio, de una forma natural. Se veía reflejada en un espejo con forma de estrella, bastante amplio. Llenó el bol de Lyf y con bastante indecisión abandonó la habitación. Se encontraba frente a la 361, alzó la mano con lentutid. Le temblaba. Por un instante, recordó sus pecas. Él las odiaba, o eso le había dicho, pero sin ellas, no sería Danny. Eran algo que le caracterizaba. No sabía la infinidad de pecas que podría tener, pero estaba dispuesta a contarlas. Ese pensamiento la hizo sonreír y la lleno de valor. Giró el pomo de la puerta. Estaba abierta. La abrió lentamente. Ante ella surgió el caos, tenía pinta de ser desordenado, ¿pero tanto? La mesa estaba llena de comida basura, había calzoncillos usados por el suelo, calcetines, hasta una cáscara de plátano. Varias gominolas estaban esparcidas sobre el escritorio. Quizá el causente había sido su compañero, pero la verdad, tenía pinta de ser más tranquilo y ordenado que Danny. La alfombra estaba llena de gusanitos, la cocina rebosaba de platos sucios, un brazo sobresalía del sofá... ¿Un brazo en el sofá? Se acercó hacia él. Un hombre calvo y con veinte kilos de más yacía dormido en el sofá. Vale, o Danny se le había pasado el arroz a una velocidad vertiginosa o no vivía en aquella habitación. Se decantó por la segunda opción y eso solo podía significar una cosa.

***

Alma, ya me queda menos. Dentro de poco volveremos a estar juntos y nada ni nadie nos separará. Aunque tu no quieras, no me importa. En este caso, tu opinión no cuenta.

- Hotel Ritz, ¿puedo ayudarle en algo?

- Sí, por supuesto. ¿Puede decirme si Alma Cruz se aloja en este hotel?

- Espere un segundo, miraré en el registro. - Varios clicks más tarde - No, lo siento, no hay ninguna reserva con ese nombre.

- Gracias de todos modos.. - colgó - Seguiré intentándolo.

***

Un rayo de sol se filtró por su ventana e hizo que abriera los ojos lentamente. Unos ojos color miel. Bostezó. Seguía con sueño pero decició levantarse. Le dolía el cuello. Se había quedado dormido en el escritorio, con una hoja pegada en la cara. La apartó y descubrió que se había emborronado. Ahora tendría que empezar de cero.
 No le apetecía bajar a desayunar, así que se preparó un bol de cereales en la cocina. Se los comió en silencio y decidió ver la tele. Echaban una de sus pelis favoritas, 'Back to the Future'.

***

Todavía no se podía creer lo que eso significaba. Entonces, era él. Siempre fue él. ¿Cómo no pudo darse cuenta? Él, su analgésico. Se había enamorado de la voz de un completo desconocido, pero ahora resultaba que era la voz de ese chico. De su destino favorito, de su Caribe. De Danny. Aunque existía la posibilidad de que fuera la de su compañero de piso, pero estaba segura de que no, de que esta vez no se equivocaba. De que era la suya. Estaba muy confusa, ¿se estaba enamorando? Otra vez no, esta vez no lo soportaría. Demasiado daño acumulado. Pero a la vez lo deseaba tanto. Con todas sus fuerzas. Todo eso lo decidiría el tiempo.
Se deslizó hacia su cama, apoyó la guitarra entre sus rodillas y con sus dedos rasgó sus cuerdas, marcando el principio de una bella canción.

***

Tom se abalanzó corriendo sobre Danny, despertándole de un profundo sueño, de un sueño dulce, con sabor a tortitas.

- ¡¡Danny, Danny, despierta!! - gritó eufórico.

- ¿Qué quieres Tom? - dijo con un hilo de voz.

- ¡¡Lo tengo, lo tengo!! - sonrió, sus ojos brillaban de felicidad - McFLY, nos llamaremos McFLY. - Danny asintió, con una sonrisa de oreja a oreja. Le encantaba ver así a su compañero. Feliz.

- Está bien.. Tienes algo en la cara - señaló. Se miró en el espejo y no pudo evitar reírse. En su mejilla izquierda había restos de boli. Solo una frase. 'She's got a lip ring and five colours in her hair'. Al fin y al cabo ya no tenía que empezar de nuevo...

sábado, 13 de agosto de 2011

Capítulo 5

Aviso, querid@s lector@s.. (Aunque no seáis much@s ;__;) Este capítulo es demasiiaaado dulce :3


Capítulo 5: Five Colours

Lo siento tanto, en serio no pude evitarlo. Espero que me perdones. Intenté resistir, pero él es más fuerte que yo. Lo sabe. Y pronto te alcanzará...
Alice.

No, no podía ser. Tenía que ser una broma. Un mal sueño. ¿No había escapado por fin? ¿A caso no era libre? ¿Quién era él para decidir lo contrario? Nadie. No era nadie. No tenía derecho. Empezó a temblar, como nunca. La espalda de Danny se empapaba con cada lágrima.

- No pasa nada, estoy aquí. Contigo.

- É-el.. N-no.. Y-yo.. - era incapaz de hablar, parecía que el nudo de su garganta se quedaría por siempre.
Le dolía el mero hecho de respirar y contar los pocos latidos que le quedaban.

- Shhh... Ya habrá tiempo de explicaciones. Cuando estés preparada. - la tranquilizó.

- D-danny..

- ¿Qué?

- Gracias.

***

Do do do do do do.. She's got a lip ring and five colours in her hair...

Le dolían las manos de escribir, llevaba toda la tarde dándole vueltas a una nueva canción, desde que se fue Danny. ¿Dónde se había metido? Ya estaba más que entrada la medianoche. Había luna llena. El escritorio era genial para componer. Solo tenía que alzar la cabeza para contemplar el cielo. Le encantaba esa ventana. Amplia. Como ninguna otra en la habitación .Le pesaban los párpados. Sus ojos se cerraron lentamente y Morfeo lo acogió en sus brazos..


***


- ¿Cuál es tu habitación? - preguntó Danny.

- La 362.

- Genial. ¡Entonces somos vecinos! - dijo con entusiasmo. - ¿Ya puedes tenerte en pie?

- Si.. En serio, no tenías por qué molestarte. - Con mucho cuidado la dejó en el suelo. Alma se sacó las llaves del bolsillo y abrió la puerta. - ¿Quieres pasar?

 - No sé yo. Es muy tarde.

- Da igual. Te tengo que recompensar con algo. ¡Te haré la cena!

- No te molestes, no tengo hambre. - En ese momento, traicioneras, las tripas le rugieron. Sus mejillas enrojecieron y Alma le clavó una mirada acusadora. No pudo evitar reírse. Escandalosamente, como de costumbre. - Vale, está bien.

- Antes de nada, deja que me dé una ducha. El barro no me sienta bien. Siéntate ahí si quieres - le señalo el sofá. La habitación se parecía mucho a la suya, lo único que variaba era el color de las paredes. También había un gran escritorio de caoba junto a una inmensa ventana, como el que utilizaban para componer. ¿Y eso que estaba viendo era la funda de una guitarra? No podía ser, esta chica era perfecta. Resistió el impulso de sacarla y rasgar sus cuerdas. Ahora no era el momento, ya surgiría otra oportunidad. A los cinco minutos, Alma salió de la ducha, con una camiseta azul bastante ancha, de por lo menos tres tallas grande, y unos pantalones cortos. Estaba increíblemente guapa. Lo condujo hacia su habitación y se sentaron en la cama.

- No tienes por qué contarmelo..

- Quiero hacerlo. - Danny asintió. Se sacó el móvil del bolsillo y le enseñó el mensaje que le había mandado Alice.

- ¿De qué habla?

- De J-james

- ¿Quién es James?

- E-es, era.. Bueno él.. - no pudo continuar, las lágrimas la enmudecieron. Danny la rodeó con sus brazos y la apretó con fuerza.

- Shhh, no pasa nada. Todavía no estás preparada, pero yo esperaré. Te esperaré. - Por primera vez, Alma se sintió protegida. Tenía a alguien que cuidase de ella. Sintió como su carga se volvía más ligera, más llevadera. Tenía a alguien que le ayudara a cargar con ella. Como una maleta, llena de su dolor. Ahora había otra mano agarrando el asa.

- Danny, dime que no te irás nunca.

- No me iré nunca.

- ¿Lo prometes?

- Lo prometo. - Se apartó para mirarla a los ojos. Eran preciosos. Azules. Pero habían perdido su brillo. También se prometió a si mismo, que algún día, haría que esos ojos brillasen. Como nunca. Como se merecía. Pero, de repente se cerraron. Se había quedado dormida. La tumbó en la cama y la cubrió con las sabanas. Le dio un beso en la mejilla y salió lentamente de la habitación.

***


La puerta de la 363 se abrió. Lo primero que vió Danny fue al cuerpo de su amigo que yacía en el escritorio. Alma no era la única que se había quedado dormida. Lo cubrió con una manta, ya que no podía con él y no podría llevarlo a su cama. Tom sonreía y se podía apreciar perfectamente el hoyuelo que le salía en la mejilla izquierda. Seguramente estaría pensando en Giovanna, hace como dos meses que no la veía. Envidiaba mucho a Tom. Él había tenido la suerte de encontrar el amor verdadero tan pronto. Eran la pareja perfecta.
Se dirigió a su habitación y se tumbó en la cama. No podía dejar de pensar en ella.

¿Qué tal? A mí es el que más me gusta por ahora <3 Porfa dejad comentarios, y si es posible pasadlo a más McFlyers :3

jueves, 11 de agosto de 2011

Capítulo 4

Capítulo 4: Reencuentro


Se secó la última lágrima. La última de muchas, eso es lo que más odiaba. ¿Por qué últimamente no paraba de llorar? En cada situación, en cada momento que le recordase a él, a Bolton, a Alice... Pero sobretodo a él. Al causante de todas sus lágrimas, de todos los gritos, de todos los golpes.. Tendría que acabar, ella no era así. No era débil..


***

Media hora después se encontraba donde siempre. Donde podía admirar las estrellas, contemplar la luna, mejor que en ningún otro sitio. Y pensar, aunque muchas personas lo dudaran, él lo hacía. Él pensaba y, seguro que más que otros.. Todavía faltaba bastante para que anocheciera, pero no importaba. Podía quedarse ahí horas y horas. Un sollozo le hizo volver en sí. ¿Había alguien allí llorando? ¿Qué podía hacer? Se acercó poco a poco a donde provenían los sollozos, gateando.. Se sentía idiota, incluso acosador. Estaba invadiendo la intimidad de alguien, pero tenía curiosidad. Cuando estuvo lo bastante cerca, alzó la cabeza, cuidadosamente, para que no le viera. Y no podía creer lo que estaba viendo. Era ella. La chica de las tortitas, la del precioso nombre... Alma. Aquella chica. Resistió el impulso de levantarse, de cubrirle con sus brazos.. ¿Qué podía decir..? "Nada, que estaba aquí espiándote y no he podido evitar darte un abrazo..." Piensa, Danny. Como diría Tom: "Piensa por una vez en tu vida". Al ver que no acudía nada a su mente, decidió esperar, ya tendría la oportunidad de acercarse. El sol se desplazó lentamente y los primeros atisbos de oscuridad llegaron junto a la luna. Luna llena, más bonita que nunca. Estrellas por todo el firmamento, brillando con fuerza en una gélida noche, aunque el corazón de Danny se muestra cálido y vivo. Eso lo tenía clarísimo, con la velocidad en la que le latía el corazón, lo único que sabía en ese momento es que estaba vivo. Puede que más que nunca. Se oyeron pasos, pasos en todas las direcciones. Búhos y puede que murciélagos. Se podía apreciar perfectamente que Alma estaba asustada. Tiritó. Danny no pudo evitar reaccionar, se colocó detrás de ella y le puso su chaqueta sobre los hombros. Alma dio un salto y un chillido que alarmó a Danny.

- Shhhh, tranquila. - le dijo suavemente. Alma se giró para poder verlo. Pecas, muchas pecas, en toda la cara y puede que en todo el cuerpo. Cabello castaño, liso y engominado hacia adelante que tapaba uno de sus ojos, pero el otro se podía apreciar perfectamente. Azul, de un azul como el océano, el Caribe. Era su destino favorito, el Caribe. Pero era suyo y de nadie más. Era él.

- ¿Qu-que haces tú a-aqu..?

- ¿Sigues teniendo frío? - la interrumpió - Bueno eso tiene su explicación, pero podrá esperar. Vamos - le tendió la mano - Antes de que mueras congelada, te llevo al hotel. -
Juntos, se dirigieron al hotel. Hablando de todo y de nada. De sus vidas, de sus sueños. Haciendo que el tiempo se moviera a una velocidad vertiginosa, pero cómoda, sin mareos. Agradable. Pero algo hizo que relantizara. Una melena rubia, que esta vez se encontraba lisa. Ya había visto ese rostro antes.. ¿Dónde? Su mente recorrió el espacio y el tiempo, no mucho tiempo atrás.. El accidente, aquella chica fue a la que ayudó..

- ¡¡Espera!! - gritó, y la rubia siguió avanzando, con paso decidido. Se dirigió a Danny - No te muevas de aquí por favor, tengo algo pendiente por hacer.

- No, voy contigo..

- Solo será un momento - corrió hacia la chica, apartando a la multitud con empujones, hasta que la alcanzó y la pudo observar cara a cara.

- ¿Quieres que te regale una foto? Te durará más. - dijo con hostilidad. Parecía cambiada. Sus ojos marrones se mostraban fríos, sin vida.

- No hace falta, solo quería saber por qué..

- ¿Por qué que?

- ¿Por qué llorabas?

- No es de tu incumbencia - y dicho esto, empujó a Alma al suelo. Ahora, aparte de empapada estaba llena de barro. Cuando alzó la vista, había desaparecido.

- ¿Te encuentras bien? - fue a socorrerla Danny.

- Sí, perfectamente. - se incorporó, pero el tobillo le fallaba.

- Pues me parece que tenemos diferentes conceptos de perfectamente. Deja que te ayude. - la cargó en su espalda y se dirigieron hacia el hotel.


***

Lo siento tanto, en serio no pude evitarlo. Espero que me perdones. Intenté resistir, pero él es más fuerte que yo. Lo sabe. Y pronto te alcanzará...
Alice.

Limpió las lágrimas que habían caido sobre el móvil y le dio a enviar.

***

El móvil de Alma vibró. Tenía un nuevo mensaje.


¿Qué os parece? :3 ¿Se quedó interesante? Muchas gracias a todos por leer^^ Y comentad :)

jueves, 4 de agosto de 2011

Capítulo 3

Capítulo 3: Margaritas


Sus manos entumecidas, le exigieron un descanso. Estaba seguro de que si seguía tocando, se le caerían los dedos. Pero ya no podía perfeccionarlo más, así el solo de guitarra estaba perfecto. Decidió dejarlo como estaba. Era el mejor que había hecho hasta ahora, seguramente porque había tenido la mejor inspiración posible. Las tripas le rugían, no había comido en todo el día..


***


Llenó el bol de Lyf y lo dejó rebosando. Alma se encontraba en su habitación, aunque su mente se había quedado en el comedor junto a sus tortitas. La guitarra de la habitación contigua había dejado de sonar, después de un día entero sin descanso. Eso la ayudó a volver en sí. Sus padres le habían prestado bastante dinero, pero si quería alojarse en aquel hotel, debería buscar trabajo. Una punzada de dolor la atravesó. Ayer mismo, había tenido la oportunidad de encontrar un gran trabajo, pero la había desperdiciado. Ya habría más oportunidades, ¿no? O eso se dijo.
Decidió salir a dar una vuelta, al fin y al cabo estaba en Londres, no se podía quedar encerrada en casa. Se respiraba un ambiente rojo, azul y blanco por cada rincón de la ciudad. Podría estar horas y horas caminando por allí...
El viento que en un principio removía su melena castaña, empezó a resoplar con fuerza. Las ramas de los árboles se agitaban con lentitud y varios papeles se elevaban por el aire. Uno de ellos aterrizó sobre la cara de Alma. Con un brote de esperanza, pensando que quizá tuviese suerte y fuese una entrevista de trabajo, como ocurrían en las películas, se lo apartó de la cara y lo leyó. Nada. Simplemente unos chicos que querían formar una banda buscaban batería y bajista. Se llevó una pequeña decepción, pero que esperaba, ¿qué un trabajo le llegara volando?
Tras dos horas de un largo paseo, se dirigió a su hotel, cansada de todo. Solo quería tumbarse en su cama, escuchar esa música y soñar despierta. Con él. Y ahora que lo pensaba.. ¿Dos horas? ¿Cuánto tiempo llevaba dando vueltas sobre el mismo camino? ¿Se había perdido? Ahora se encontraba en un inmenso jardín, con multitud de colores. Azul, rojo, amarillo, violeta, blanco.. Blanco. Cogió una margarita, y poco a poco empezó a quitarle los pétalos, no de la forma de la que solía hacerlo, esta vez diferente. Le quiero. No le quiero. Le quiero. No le quiero. Le quiero. No le quiero... Y solo quedaba un pétalo. Con los ojos húmedos arrancó el último. Le quiero.


***

Bolton. Se respiraba un ambiente húmedo y cargado. Seguramente se avecinaba tormenta. James arrugó la nariz. Odiaba el olor de la lluvia. Lo odiaba todo de ella y sobretodo lo que le hacía recordar. Después de mancharse los puños de sangre, le había sonsacado lo necesario a Alice para encontrarla. Solo tendría que buscarla por todo Londres y arrastrarla hasta aquí por los pelos. Y todo volvería a ser como antes.


Como dije antes, este es más cortito. Y quizá peor, pero necesito uno como estos para que se entienda la historia... Bueno, ¿que os parece? Gracias por todo :3

lunes, 1 de agosto de 2011

Capítulo 2

A petición de Captain Dougwasha :3


Capítulo 2: That Girl


Life, It's getting harder day by day..

 'And I don't know what to do what to say'  susurró Alma mientras que abría los ojos. Se levantó dando un salto de la cama y se dirigió hacia el cuarto de baño. Una chica alta, de largo y lacio cabello castaño se reflejo en el espejo. No era ni muy guapa, ni muy fea, o eso pensaba ella. Algo del montón. Pero de carácter fuerte. Ahora que había llegado hasta allí, no se derrumbaría. Todo el mundo tiene que pasar por la tormenta, ¿no? Y hasta que no escampase, no podría brillar... O eso decía siempre Alice.. ¿Cómo estaría ahora su mejor amiga? Decidió no pensar en eso y después de haberse vestido, bajó a desayunar.
Una gran sala de paredes blancas y cortinas verdes ocupaba media planta baja. Más de cincuenta mesas se distribuían en todo el comedor, todas llenas de comida. Se sentó en una bastante alejada, cerca de una anciana y un chico rubio que comían en silencio. Más tranquilidad, pensó. Engulló un plato de tortitas en unos pocos minutos y se levantó de su verde asiento con la bandeja en las manos. Mirando al suelo con mucho cuidado para no tropezar, ya que le solía pasar, pues era bastante torpe, avanzo con pasos lentos hacía la papelera para vaciar la bandeja. Varios segundos después, chocó contra algo y se le escapó de las manos. Se encontró con unos grandes ojos azules, quizá los más bonitos que había visto jamás. Azules y cálidos. Podrían derretir el más gélido iceberg. Podrías zambullirte en ellos eternamente, pero nunca te cansarías. Le miraban de forma amable y con una sonrisa burlona. Un mechón de su liso y castaño pelo le tapaba medio ojo y se resistió al impulso de apartarselo con dulzura. El plato de tortitas había aterrizado sobre aquel chico. Infinitas pecas le cubrían la cara. Le hacían parecer más joven, más risueño. Sonrió. Y Alma pensó que podía morir en paz. Cuando se dio cuenta de lo que acababa de pasar, reaccionó al instante.
- Lo siento muchísimo, no era mi intención de verdad.. Te he manchado la camiseta - señaló a su camisa de cuadros - Lo siento, lo siento, lo sien..
- No pasa nada.. Ha sido un accidente - le interrumpió, con un destacado acento de Bolton - Deja que te ayude - le dio la mano y la ayudó a incorporarse - Dime, ¿cómo te llamas?
- ¿Yo?
- ¿Quién más podría ser? - y se rió, de una forma escandalosa. Una risa única. De las que contagian y no puedes resistirte a ella.. Y por obligación te unes a su carcajada.
- Alma.
- ¿Qué?
- Es mi nombre - aclaró
- Vaya.. Es realmente precioso. Nunca lo había escuchado - notó como sus mejillas se encendieron.
- ¡Dan! - le llamó el chico rubio del que se había fijado antes - ¿No desayunas?
- Eh, si.. Ya voy - gritó - Bueno, supongo que ya nos veremos, ¿verdad? - dijo dirigiéndose a Alma - Hasta luego..
- Si, adiós.. - musitó y se quedó mirándole mientras se alejaba.
                     
***

Danny tomó asiento junto a su rubio compañero, que comía con rapidez su plato de tortitas. Se acarició la mancha de su camiseta y resopló. Pasaron varios minutos y siguió en la misma posición.
- ¿Te ocurre algo? - le preguntó su amigo que había apartado el plato. - ¿Por qué no comes?
- Es que no tengo hambre, Tom.
- Que raro en ti... - le miró suspicazmente. Era el tipo de persona que se preocupaba más por los demás que por si mismo.
- ¿Te acuerdas de la canción que compusistéis James y tu?
- Si, ¿por qué?
- Se me acaba de ocurrir un solo impresionante. Tu sigue comiendo, ya subo yo a la habitación.



¿Qué os parece? *-* A mi me encanta Danny ^^ Los siguientes son un poco más cortitos, pero iré subiendo con más frecuencia ^^ Muchas Gracias ^^ :3