domingo, 25 de septiembre de 2011

Capítulo 17

Capítulo 17: Nadie dijo que fuese fácil


Lo mejor de todo es que no comprendo absolutamente nada, hay mil razones por las que podría estar llorando, pero sé que no es ninguna de las que pasa por mi mente. Quiero que paren, que se detengan, que mis ojos se sequen. Pero, como de costumbre, mi vista se nubla. Creo que esto no le vendrán bien a mis lentillas. Noto una mano sobre mi hombro, pero no me sobresalto, se quien es, no tengo ni que darme la vuelta.


***


Entrelazó sus dedos con los de Hope y la condujo al banco más cercano. Despegó los labios con lentitud, intentando justificarse, pero Alma la silenció con un abrazo. Permanecieron unidas varios minutos.

- Un abrazo es lo mejor del mundo.

- Lo sé. - se separaron poco a poco, Alma le enjugó una silenciosa lágrima. - Entonces, te gusta Doug. Y Derek no..

- No lo sé.. No sé ni lo que siento.

- No era una pregunta. - hizo un amago de sonreír, pero solo consiguió hacer una mueca.

- Soy estúpida

- Todos lo somos.

- ¿Te acuerdas de aquella vez? Tú querías saber por qué lloré..

- Sí.

- ¿Y sigues queriendo saberlo?

- Sabes que sí.


***


- Vayamos a casa, Danny.

- ¿Estás seguro?

- Ya son mayorcitas, ¿no te parece?

- Pero, Harry.. - se encontró con sus ojos azules, mirándolo fijamente. - Está bien. Vayámonos.
Alice y Doug se fundieron en un ligero beso, entonces Danny lo comprendió todo.


***


- ¿Sabes? Dougie es el único que sabe la historia. Se la conté hace mucho tiempo. Lira. Así se llamaba ella. Mi mejor amiga, mi hermana, mi modelo a seguir. Era tan perfecta. Guapa, encantadora, sociable.. Y no hablemos de su cuerpo. Sí, era la envidia de todas. Y yo tenía suerte, mucha. Por estar a su lado, o eso pensaba. Tardé cinco años en darme cuenta de que no. En darme cuenta de que solo existía en ella falsedad.. Bueno, también otras cosas que mejor no mencionar. A mí me gustaba un chico, bueno, más que eso. Pues Lira, como buena amiga que era, me lo quitó. Y, no es que sea egoísta. Simplemente, ella siempre se ha llevado lo que todos quieren. Como si quisiera demostrar algo. Por mucho daño que haga a los que la rodean. A mí no me lo había hecho nunca, pero sólo bastó con una vez para que nada fuese lo mismo. Todos tenemos que recibir fuertes desilusiones para llegar a ser nosotros mismos. El día que me viste, fue el que decidí escapar de ella. De todos mis recuerdos. Incluso de mi nombre.

- ¿Algún día nos lo dirás?

- Lo dudo mucho. Pero, quien sabe..

- Entonces, dime.. ¿Qué vas a hacer?

- Pues seguiré con Derek, es un buen tipo. - Alma lo negó en su interior. - Y.. supongo, que me olvidaré de Doug.. Es mi mejor amigo.. Y, por lo que parece, el novio de una de mis mejores amigas, así que.. No me interpondré.

- ¿Estás segura? No es tan fácil olvidar a una persona..

- Nadie dijo que fuese fácil.

Una gota cayó sobre la cabeza de Hope. Una más. Y otra. Y otra. No se quejó, simplemente se dejó llevar por la lluvia. Se levantaron lentamente del banco, sin mediar palabra y retomaron su camino. No llovía demasiado fuerte, pero lo suficiente para que sus músculos se entumecieran en unos pocos minutos.

- La lluvia disimula bien las lágrimas, ¿verdad?

- Puede que sí.

- Pues a mí la lluvia no me engaña.

***


OCTUBRE.


Hope cumplió dieciocho años. Dieciocho años que celebró como es debido. Con risas, alegrías y puede que alguna lágrima oculta. Lágrimas que solo Alma fue capaz de ver.


NOVIEMBRE


Alice no quiso celebrar su diecisiete cumpleaños, no le gustaba nada. No era una fecha de la que estuviese orgullosa. De todas formas, recibió regalos de todos. Cosa, que le disgusto aún más. Pero, lo agradeció.
Semanas después, al final del mes, el rubio de ojos azules cumplió dieciséis años. Recibió más de un beso a cambio. El pestillo del baño se cerró varias veces.
Se colocó de espaldas a la puerta y ahí se sentó. Esperó durante varios minutos a que la puerta se abriese. Cuando lo hizo, se encontró con los ojos llorosos de Hope.

- ¿Sabes qué puedes contar conmigo, verdad?

- Lo sé, pequeño idiota.

- Tan poco soy tan pequeño, solo nos llevamos unos meses.

- Para mí siempre serás un pequeño idiota.

- Para mí siempre serás una rubia de bote.

- Gracias, Danny.

DICIEMBRE


Harry ya tenía diecinueve años. Días antes los sorprendió a todos cuando apareció con una chica pelirroja cogida de la mano.

- Esta es Victoria.

Pocas veces volvieron a verla.

Dos días después, nevó por primera vez. Los copos de nieve adornaban el ambiente y tapaban el asfalto. El entusiasmo de Tom se reflejaba en su mirada, llegó la Navidad.


Sé que es una caca de capítulo.. ;_; Lo siento mucho.
Ya tengo escrito uno muy sentimental, que llegará dentro de poco.
¡Sed pacientes!

Muchas gracias a todos por leer y por comentar, de verdad. :3

martes, 20 de septiembre de 2011

Capítulo 16

Capítulo 16: Defying Gravity

Una cosa antes de comenzar el capítulo. Dentro de poco llegará un enlace, pinchadlo si queréis que la cosa se ponga mas sentimental :3

Unas hojas amarillentas volaron de aquel árbol, pasaron unos minutos hasta que aterrizaron en el suelo. El otoño llegó a una velocidad de vértigo, el viento soplaba con arrogancia sobre sus cabezas. No quedaba rastro de la escasa calidez que reinaba meses atrás. Alice entrelazó sus dedos con el rubio que se encontraba a su derecha y contempló sus ojos azules.. Sonrió al recordar el verano.



- ¿Sabes qué, Dougie?


- ¿Qué, Alice?


- Tienes un color de ojos muy especial. Propios de ti. Tan azules.. Parecen... Parecen un rompeolas.


- Claro, donde se acumula toda la mierda - no tardó en recibir una leve colleja.


- ¿Sabes qué eres tonto? 


- ¿Sabes qué eres una debilucha?


- Pues solo lo sospechaba..


- Pues ya se han confirmado tus sospechas.


- ¿Me los das?


- ¿El qué?


- Tus ojos..


- ¿Por qué? Entonces no podría ver - dijo haciendo una mueca, por lo que Alice rió.


- No seas idiota. Te los cambio.


- ¿No te gustan los tuyos?


- No. ¿Por qué me deberían gustar? Son.. tan.. comunes.


- De eso nada.. Unos ojos no son bonitos por el color, sino por lo que transmiten.. Ojalá una milésima parte de las estrellas brillara tanto como tus ojos.


- ¿Alguna vez te han dicho que eres un cursi? - Dougie sonrió tontamente.


- Sí. - asintió después de recordar la imagen de la esperanza.


- ¿Vamos con los demás? - señaló a un grupo de seis o siete personas. Poco después, se despidieron del mar.

***


- Bring me down... - fue la última frase que salió de su boca antes de bajar del escenario.


Esa se había convertido en la rutina de los viernes y sábados, cantar varias canciones en Ocean Eyes y marcharse a dar una vuelta todos juntos. Tom, Harry, Dougie, Danny, Giovanna, Hope, Alice y ella. Después, las últimas tres volvían a casa. A su casa.

- ¿Cómo sería tu casa perfecta? - preguntó mientras iba ocultando tres de sus dedos, en señal de que se le acababa el tiempo. - Tres, dos, uno.. - disfrutó con su cara de poker con malicia. - Venga, corre.


- ¿Pero qué casa?


- Describe una casa..


- Pues.. Grande, con jardín, de esas tipo americano, muy luminosa.. Ehh.. No sé que más.. 


- Con eso me vale.


- ¿Y esto para qué?


- ¡Adiós! Luego lo descubrirás - y se marchó dejando a Alice con la palabra en la boca.

Días más tarde, Alice comprendió a que se refería, cuando Alma y Hope cubrieron sus ojos con un pañuelo negro de estrellas blancas que ésta última encontró días atrás. Cuando se deshizo del pañuelo una silenciosa lágrima recorrió su mejilla. Lyf ronroneó bajo su pierna en señal de aprobación. Parecía que a ella también le encantaba su nueva casa.

Un abrazo la llevó al presente, al otoño, al olor de Danny.

- Cantas fenomenal - interrumpió Derek, llevaba dos meses saliendo con Hope. Dos mechones de su flequillo castaño le caían sobre la frente. No llegaban a tapar sus grades ojos marrones. Alma no sabía por qué, pero todavía no tragaba a ese tipo. Tenía algo que no le gustaba.. Quizá tenía unos ideales demasiado firmes. Le respondió con una media sonrisa.
Doug llevaba bastante rato callado, no era propio de él. Alice apretó su mano con fuerza, no sabía por qué. Se podía interpretar como un: "Estoy aquí, a tu lado". Los labios de Dougie se curvaron hacia arriba, en respuesta.
Después de varias horas de caminar sin rumbo fijo, el London Eye se hizo visible ante sus cabezas. Derek se marchó pronto, tenía que madrugar el día siguiente.

- Siempre he querido subir, ¿sabéis? - dijo Alice en un susurro..

- ¿Sí? - preguntó Dougie. - Pues hoy es tu oportunidad.

- ¿Y tú Alma? - preguntó Danny.

- Yo, eh... y-yo... - un leve rubor ascendió por sus mejillas.

- Tiene miedo a las alturas - sentenció Alice con una sonrisa burlona.

- Pues no es la única - dijo Hope bajando la cabeza, avergonzada.

- No pasa nada, yo me quedo con vosotras. - dijo Danny.

- Tom.. - Giovanna le miró a sus ojos color miel, con un brillo especial.

- ¿Qué os parece si Gio y yo nos montamos en uno y Harry, Dougie y tú en otro? - pregunto Tom clavando una mirada suplicante en Alice.

- Ah, claro.. Por supuesto..
Minutos después, Tom y Giovanna llegaron a su cabina y justo cuando Alice, Dougie y Harry iban a subir, éste último se arrepintió.

- Yo, eh.. - buscó las palabras adecuadas detenidamente. - Creo que me he mareado, será mejor que no suba.

- Te veo perfectamente, Harry. - dijo Alice.

- Yo sé de lo que hablo.

- ¿Quieres que te acompañemos?

- No, da igual, subíos..
Instantes después, la noria empezó a girar. Dougie y Alice se quedaron en silencio, contemplando las vistas, sin saber muy bien lo que decir..

- Vaya.. - dijo Alice mientras señalaba unos edificios a lo lejos. - Es precioso..

- Mira la Luna..

- Se ve gigantesca, ¿no crees?

- Sí.. E-es enorme..
Lentamente, la figura de Dougie se fue acercando a Alice, hasta rodearla con los brazos. Hundió su larga cabellera en su pecho. Alzó la vista durante unos segundos, hacia esos pequeños ojos azules. La retiró enseguida. No podía mirarlos sin rozar la hiperventilación. Se separó de él poco a poco. Palpó los cristales de la cabina con las manos, como si pudiese alcanzar el cielo. Tocarlo.

- It’s time to try defying gravity. I think I’ll try defying gravity.. Kiss me goodbye. - canturreó Dougie débilmente, pero lo suficientemente audible para que Alice se percatara de sus palabras. Se giró sin miedo, sin evitar su mirada. Sin tener miedo a zambullirse en el rompeolas.

- Doug.. Yo.. - no cerró sus ojos cuando sus labios se juntaron, ahora no podía hacerlo. No encontraba mayor felicidad en otro sitio que no fuese un rompeolas.. Solo se separaron durante unos segundos, los suficientes para que Doug terminase la canción.

- I am defying gravity.. And you wont bring me down..


***


Escucho tu respiración, cada vez más acelerada, más dulce. O eso piensan mis labios, que te piden otro beso. Y no me canso, y seguiría bailado por siempre, mientras que fuera contigo.


***

Los últimos segundos transcurrieron demasiado deprisa como para que Danny pudiera comprender nada. Miro hacia su izquierda, y se encontró con Hope, que miraba al infinito con una expresión horrorizada. Segundos después, no estaba.

- ¿Qué ha pasado? - preguntó.

- Alguien la ha dejado caer.. - dijo en un susurró mientras desapareció detrás de Hope.


***


Espera, está lloviendo. No, demasiado fácil. Estoy llorando. Con rabia, como nunca. ¿Me podréis explicar algún día de dónde vienen las lágrimas, para qué sirven y por qué se quedan justo cuando quieres que se vayan? ¿Lo haréis?




Bueno, pues aquí lo tenéis <33
Este capítulo me ha costado muchas horas de trabajo y querría dedicárselo a la genialísima persona de Claudia Poynter, aunque no la conozca mucho. Simplemente, porque gracias a ella y a su comentario saque las ganas de escribir..
Muchas gracias *-*

martes, 13 de septiembre de 2011

Capítulo 15

Capítulo 15: I lost my fear of falling.

Cerró los ojos con fuerza, lista para recibir el golpe. Algo que no sucedió. Los abrió con miedo y solo vio la espalda de Alma que la protegía.

- Ni se te ocurra ponerle la mano encima.

- No esperaba verte tan pronto, cariño - dijo dulcemente.

- No me llames así, maldito cobarde. - gritó.

- ¿Qué te pasa? ¿No estás contenta de verme?

- ¿A ti qué te parece?

- Que me tienes miedo..

- No. Ya no. Ya no me das miedo. Esta vez no te saldrás con la tuya. No volveré, James. Ya te puedes largar de aquí. No quiero volver a verte. - dijo con decisión. Con fuego en sus ojos azules. Y no mentía, no había más que sinceridad en sus palabras. - Perdí el miedo a caer.

- En ese caso no tengo otra alternativa - dijo mientras que se daba la vuelta y se alejaba. Pensó que iba a ser más difícil. Volvió sobre sus pasos, con una sonrisa burlona - ¿En serio creíste que iba a ser tan fácil?

- Pues no estaría mal. Hazme un favor y desaparece de mi vista.

- Hazme un favor y no te hagas la dura, sé que estás deseando volver a mis brazos.

- ¡¡Lo único que estoy deseando es que te mueras!! - gritó desgarrándose la voz. Las pupilas de James se dilataron. - Eres un cabrón, James. - Varias lágrimas causadas por la rabia asomaron por sus mejilllas, traicioneras. Agachó la cabeza, lo último que quería es que le viera llorar. Alice, que finalmente fue capaz de reaccionar, con las manos temblorosas, sacó su móvil del bolsillo.


***


¿Eran suyos esos gritos? Sí, era su voz. El corazón le martilleaba. Le suplicaba que descansase, pero no podía. Un grito desgarrador, seguido de un nombre que le sonaba demasiado, lo alarmó aún más. Corrió veloz hacia las escaleras, para encaminarse a la planta baja.


***


El Nokia de su bolsillo izquierdo vibró. De repente dejó de correr. Hope, unos instantes después que él. Tenía un mensaje.
Ocean Eyes, deprisa
Era de Alice.. Le enseñó el mensaje a Hope con rapidez y volvieron sobre sus pasos a la velocidad del rayo.


***


- Me debes una disculpa.

- ¿A ti? - No me hagas reír.. - alzó la cabeza y le miró con rabia. Ya no le daba vergüenza que la viese llorar. No le importaba. Esas lágrimas no eran meras gotas de agua, eran furia líquida. Sentía que podrían evaporarse de sus mejillas, que saldrían de sus ojos y le golpearían en la cara. Y, con suerte, le harían un moratón, como los muchos que a ella le quedaban en el cuerpo.

- Sé buena y pídeme perdón. - le demostró que lo sentía de una forma peculiar, escupiéndole en la cara. Diana, en toda la boca. Se limpió restregándose la manos con asco. - Esta la vas a pagar caro - gritó con odio, ya no intentaría convencerla dulcemente. La agarró con fuerza de las muñecas, sin miramientos, y la oprimió contra él. Alma intentó escapar de su regazo y buscó a Alice con la mirada, la miró significativamente y ésta, simplemente asintió.

- Y-yo.. Lo siento mucho, James.. Volvamos a casa. No debí escapar de ti. Te quiero.

- Así me gusta, nena. Esperaba que reaccionases pronto. - Acercó los labios a los suyos y antes de que se juntasen, una pierna golpeó contra las de un James desprevenido que calló al suelo. Alice agarró la mano de Alma y se alejaron corriendo. James se incorporó segundos después, persiguiéndolas.
Hacía minutos que lo habían despistado, se escondían detrás de un biombo, en los camerinos. Aquel sitio era bastante amplio. Se encontraban al borde de la hiperventilación, sus latidos eran inconstantes. Alma se relajó y se deslizó hacia el suelo, Alice hizo lo mismo.

- Al fin os encontré - dijo una voz conocida, se giraron asustadas, pero sólo encontraron unos ojos azules que las miraban preocupado. Un sudor frío le recorría la sien. Al reconocerlo, Alma saltó a sus brazos y rompió a llorar. Él intentó calmarla acariciándola y susurrando algunas palabras que Alice no llegó a distinguir. Observaba la escena sobrecogida.

- Has sido muy valiente.. -musitó Danny. Ella se apartó ligeramente, lo suficiente para que pudiera disfrutar de sus ojos. Y, en ellos, el reflejo de una sonrisa. La suya. No dijo nada, todavía no era capaz. El móvil de Danny sonó, rebuscó en su bolsillo y pulsó el botón verde. - Es Tom - aclaró. - Sí, ya la hemos encontrado. Ha habido un problema. - un escalofrío recorrió la espalda de Alma - Estamos en Ocean Eyes. No tardéis.
Minutos después, Alice y Doug se encontraban fundidos en un abrazo. Y no eran los únicos.

- Tengo que decirte algo, es sobre Doug. - le susurró Alma cuando se separaron.

- ¿Sabes qué? No me importa lo que pasó, no me lo digas. No quiero saberlo - dijo con media sonrisa, que más bien parecía una mueca.

- Está bien, solo te diré, sigue. - cerró los ojos y al abrirlos el cuerpo de Alice la rodeaba. Sin duda los abrazos son la mejor medicina. - Eh.. esperadme aquí, ahora vengo.

- ¿Tú sola? Ni hablar. - dijeron Harry y Danny al unísono, cosa que los hizo sonreír.

- Va a ser un momento, no os preocupéis. - antes de que pudiesen replicar, Alma se perdió entre la gente.


***


Llevaba como media hora búscandola. Había pisoteado su orgullo, una extraña sensación le invadía. El viento azotaba su cara, le dio una patada a un cubo de basura, de él salió una asustada rata. Pegó un bote.

- No te recordaba tan cobarde.

- Ni yo a ti tan valiente.

- ¿Parece que hemos intercambiado los papeles, no?

- No tanto, si sigues aquí.

- No te confundas, solo quería charlar un poco. - empezaron a pasear por las calles de Londres, en silencio. Después de unos minutos, James despegó los labios.

- Entonces no piensas volver - no fue una pregunta, solo una afirmación.

- En el fondo no eres tan gilipollas, James.

- Eso intento, pero no te acostumbres.

- Sigo sin comprender porque eres tan bipolar.

- Lo que tiene chupar tuberías de plomo.

- Eres idiota - rió, ese era el James del que se enamoró, antes de descubrir la otra cara de la moneda.
Pronto, la noche alcanzó las calles y las estrellas adornaron el cielo.

- Dame un beso de despedida.

- Tuviste que romper la magia, eres así. - la arrinconó contra una pared, y sin pensarselo, Alma elevó su rodilla hacia su punto débil. James acabó en el suelo retorciéndose de dolor. - ¡Me alegro de haberlo solucionado, James! Espero que te vaya bien en la vida.. - dijo antes de irse corriendo con una sonrisa en los labios.

James no volvió a molestarla.

¡Siento muchísimo la espera, pero es que he estado ocupada! Nueve días sin subir, prometo que os lo recompensaré *-* El siguiente capítulo es muy 'absjahkjsnjajaskndk'
Besos lector@s


domingo, 4 de septiembre de 2011

Capítulo 14

Capítulo 14: Conejo

Unos ojos verdes localizaron su próxima presa. Gracias a la puerta abierta del local, el viento sacudía su morena melena. Varias cabezas rodeaban a su conejo, y como buen depredador se lanzó hacia él, enseñando sus colmillos.

- Hola, Alma. ¿Te acuerdas de mí? Bueno, como para no hacerlo. Sí, soy Matt. Y quería decirte que he dejado a mi novia. - dijo sin pararse a respirar, enseñando una reluciente sonrisa. - Creo que esa canción iba por mí, y que sepas que no tienes que temer que vuelva a re.. - antes de que pudiese continuar, una palma roja se reflejó en su cara.

- Píerdete, Matt. Ya quisiera tu mera existencia que te dedicase una canción.
Cuando quiso reaccionar, Alma y los tipos que la rodeaban no se encontraban ahí. Ni siquiera el pecoso que le miraba con cara de asco. Con el rabo entre las piernas, huyo lejos de aquel valiente conejo.

*** 

Alma agarró a Hope por el abrazó y se alejaron unos pocos metros de los demás

- ¿Qué haces aquí? - la interrogó.

- Estoy aquí por casualidad y te vi en el escenario. Quiero enmendar mi error..

- No pasa nada, pero estás haciendo mucho daño a una persona al venir aquí.

- ¿A esa chica qué se ha marchado corriendo? No he llegado a verle la cara, pero apuesto a que es muy guapa. A Dougie le gusta mucho..

- ¿Estás segura? Porque vi como os besuqueabais en los columpios..

- Oh.. - soltó una leve risa.- No te preocupes por eso, lo habéis malinterpretado. Doug es solo mi mejor amigo..

- ¿De verdad?

- Puedes confiar en mí. Respecto a la última vez que nos vimos, olvídalo. No estaba pasando por uno de mis mejores momentos..

- Entiendo - Hope le tendió la mano con una sonrisa. - Yo soy Alma. - dijo mientras que le estrechó la mano, devolviéndole la sonrisa.

- ¿Olvidado?

- ¿Qué tengo que olvidar?
Se reunieron con los demás. Tenía que encontrar a Alice y contarle lo que sabía. El local podía esperar.


***


Retrocedió lentamente, volviendo sobre sus pasos. Ya no había lágrimas en sus ojos, tenía miedo. Miedo de su voz, de sus gélidos ojos, de sus manos.. Miedo de su fuerza.

- ¿Te encuentras mal, Alice? Pensé que de las dos tu eras la que me temía menos.

- Déjala en paz James..

- ¿Quién eres tú para exigirme nada?

- Soy Alice. No pensé que serías tan estúpido como para olvidarlo.

- Atrévete a llamarme estúpido una segunda vez.

- Estúpido - le escupió en la cara.

-Oh, Alice, pensé que con un ojo morado tendrías suficiente. Ya veo que no.


***


Dougie corría como si le fuera la vida en ello. Sentía como le daba el viento en la cara. Como le agujereaba. Junto a él, Hope seguía sus pasos. El móvil le vibró.

- Separémonos. - dijo Alma cinco minutos atrás. - Tom y Harry id hacia el hotel, Doug y Hope buscad en los
alrededores y Danny, tú mira en la planta de arriba. Yo buscaré aquí, entre la gente. Si la encontrais, llamad. - dijo rápidamente mientras se iba enflechada de allí.
Las piernas le dolían, pero trataba de ignorarlas. Hope se paró unos segundos, no podía más. La esperó mientras se recuperaba y segundos después, siguieron su búsqueda.


Lo siento Gol, pero es que no podía evitarlo, aunque sé en el fondo que te gusta :)
Gracias a todos por leer, comentar y votar :3
Besos <33

PD: por si alguien no se acordaba, ya que llevaba 13 capítulos sin aparecer, Matt es el chico que sale en el primer capítulo y besa a Alma :)


sábado, 3 de septiembre de 2011

Capítulo 13

Capítulo 13:  James

No supo por qué salió a dar una vuelta en un día como aquel, simplemente necesitaba salir de su pequeño apartamento. Respirar aire puro. Despeinarse con el viento. Vivir.
Sentía que podría salir volando de allí, que solo tenía que dejarse llevar. Y eso hizo. Siguió el rumbo de todas los papeles que se elevaban por el cielo, de todas las hojas de lo árboles, de aquel pañuelo negro que cayó en sus manos.. Estaba adornado con estrellas blancas y con brillitos de colores. Se lo puso en el cuello y siguió caminando sin cambiar el rumbo.
La ciudad de Londres se veía demasiado apagada, como si compartiera su sufrimiento. Las cabinas telefónicas y los autobuses de dos plantas ya no brillaban del mismo rojizo color. Parecía que habían absorbido su esencia.
Finalmente, el viento la condujo hacia el único rincón de Londres que lucía vivo.

- Espero que halla gastado bien las últimas veinte libras que me quedan - dijo para si misma, mientras que entregaba el billete al portero y entraba en el local.


***


Sin todavía comprender como había llegado hasta allí, se encontraba sola, en aquel gigantesco escenario. Decenas de personas la miraban espectantes, o quizá el número llegaba hasta las tres cifras. Solo distinguía a cuatro personas que se encontraba en primera fila. Sonreían por lo que estaban a punto de presenciar. Lo último que recordaba era que Alice la había llevado hasta ahí y que, sin consultárselo, le había organizado una actuación en aquel local. Depende de como lo hiciera, podría conseguir un trabajo como cantante.

- Sé que está terminada, el otro día escuché el final. - fue lo que le dijo Alice antes de empujarla al escenario y de colocarse junto a Dougie, con los demás espectadores. Acarició la guitarra negra que reposaba sobre sus muslos, mientras que el piano de detrás del escenario sonaba de fondo, marcando el principio de su canción. Esta Alice, pensó. Era su turno. Rasgó la guitarra acústica con sus dedos, lo buscó con la mirada hasta encontrarse con sus ojos azules, despegó los labios y empezó a cantar.


***


La puerta de madera se abrió con brusquedad. Un tipo moreno, de ojos grises y gélidos apareció tras ella. A pesar de estar en el interior, los ocultó bajo unas gafas de sol y esperó al final de la sala, a que la figura que había sobre el escenario empezase a cantar. Justo a tiempo.

Hay muchas cosas que tú no comprendes.
Pero no te importa,
solo callas y juntas nuestros labios.
Y yo acepto
esos labios con sabor a sangre.
Mi sangre.
Pero no te importa,
la sangre que se ha derramado por tu culpa.
Las lágrimas que nunca cesaron.
Pero no te importa,
solo piensas en ti mismo.
¿Cómo pude estar tan ciega?
Pero no te importa,
ahora me doy cuenta de lo egoísta que eres.
Gracias por enseñarme lo que es el miedo.
Aunque me presiones,
jamás volveré a aceptar esos labios.
Hay muchas cosas que tú no comprendes.
Pero nunca te ha importado..
Gracias a tus golpes,
perdí el miedo de caer.

Los aplausos invadieron la habitación. Algunas lágrimas traicioneras se escaparon de los ojos de unas pocas personas. Alice las lucía con orgullo y con una inmensa sonrisa. Su mano agarraba la de Dougie, aunque con cierto dolor, ya que no había olvidado lo que le contó Alma aquella tarde.
Si no fuese por los aplausos, al final de la sala se hubiese distinguido la risa de satisfacción que procedía de un chico moreno con gafas de sol.

- Me parece muy bonito que me hallas dedicado esa canción. - murmuró.



***


Bajó del escenario con los ojos acuosos y recibió el cálido abrazo que le dio Alice.

- No nos habías dicho que tenías tanto talento, pequeña. - le susurró Harry al oído antes de acogerla en sus brazos. - Lo has hecho muy bien.

- ¡Bien hecho, Alma! - la animó Dougie - Delante de nosotros tenemos a la próxima cantante del local.

- Ven aquí, Al.. - se fundieron en un cálido abrazo. En esos pocos días, Tom se había convertido en su mejor amigo y en uno de sus mayores apoyos. Aunque había una persona que ocupaba un espacio más grande en su corazón.

- Falto yo.. - Danny la rodeó con sus brazos llenos de pecas y le dio un dulce beso en la frente. - Eres fantástica. ¿Por qué no nos lo habías dicho antes? Algo así como: 'Hola me llamo Alma y tengo una voz perfecta'

- Pues porque no la tengo, tonto.

- Creo que la mayoría de las personas de aquí opinan lo contrario - concluyó Tom.

- Gracias a todos.. - dijo con la voz rota.
Una melena rubia, avanzó entre el gentío y alcanzó la primera fila. Llevaba un pañuelo negro en el cuello. Alma la reconoció al instante.

- Tú..

- Me llamo Hope - dijo sonriente. Al oír ese nombre, Doug giró sobre si mismo y se encontró con sus ojos marrones.

- Hope..

- Hola, Doug.
En ese instante, Alice comprendió lo que estaba pasando. Era aquella chica de la que Alma le había hablado. Aquella que vio días atrás en un parque con columpios rojos. Aquella que besó a Doug. A su Doug..
Se marchó corriendo de allí con los ojos anegados de lágrimas y en el momento en el que iba a cruzar la puerta, chocó contra un chico moreno con gafas de sol.

- Hola, Alice. Cuánto tiempo sin vernos.

- James.. - dijo con un hilo de voz. Tenía que marcharse corriendo de allí.. Tenía que avisar a Alma.