No supo por qué salió a dar una vuelta en un día como aquel, simplemente necesitaba salir de su pequeño apartamento. Respirar aire puro. Despeinarse con el viento. Vivir.
Sentía que podría salir volando de allí, que solo tenía que dejarse llevar. Y eso hizo. Siguió el rumbo de todas los papeles que se elevaban por el cielo, de todas las hojas de lo árboles, de aquel pañuelo negro que cayó en sus manos.. Estaba adornado con estrellas blancas y con brillitos de colores. Se lo puso en el cuello y siguió caminando sin cambiar el rumbo.
La ciudad de Londres se veía demasiado apagada, como si compartiera su sufrimiento. Las cabinas telefónicas y los autobuses de dos plantas ya no brillaban del mismo rojizo color. Parecía que habían absorbido su esencia.
Finalmente, el viento la condujo hacia el único rincón de Londres que lucía vivo.
- Espero que halla gastado bien las últimas veinte libras que me quedan - dijo para si misma, mientras que entregaba el billete al portero y entraba en el local.
***
Sin todavía comprender como había llegado hasta allí, se encontraba sola, en aquel gigantesco escenario. Decenas de personas la miraban espectantes, o quizá el número llegaba hasta las tres cifras. Solo distinguía a cuatro personas que se encontraba en primera fila. Sonreían por lo que estaban a punto de presenciar. Lo último que recordaba era que Alice la había llevado hasta ahí y que, sin consultárselo, le había organizado una actuación en aquel local. Depende de como lo hiciera, podría conseguir un trabajo como cantante.
- Sé que está terminada, el otro día escuché el final. - fue lo que le dijo Alice antes de empujarla al escenario y de colocarse junto a Dougie, con los demás espectadores. Acarició la guitarra negra que reposaba sobre sus muslos, mientras que el piano de detrás del escenario sonaba de fondo, marcando el principio de su canción. Esta Alice, pensó. Era su turno. Rasgó la guitarra acústica con sus dedos, lo buscó con la mirada hasta encontrarse con sus ojos azules, despegó los labios y empezó a cantar.
***
La puerta de madera se abrió con brusquedad. Un tipo moreno, de ojos grises y gélidos apareció tras ella. A pesar de estar en el interior, los ocultó bajo unas gafas de sol y esperó al final de la sala, a que la figura que había sobre el escenario empezase a cantar. Justo a tiempo.
Hay muchas cosas que tú no comprendes.
Pero no te importa,
solo callas y juntas nuestros labios.
Y yo acepto
esos labios con sabor a sangre.
Mi sangre.
Pero no te importa,
la sangre que se ha derramado por tu culpa.
Las lágrimas que nunca cesaron.
Pero no te importa,
solo piensas en ti mismo.
¿Cómo pude estar tan ciega?
Pero no te importa,
ahora me doy cuenta de lo egoísta que eres.
Gracias por enseñarme lo que es el miedo.
Aunque me presiones,
jamás volveré a aceptar esos labios.
Hay muchas cosas que tú no comprendes.
Pero nunca te ha importado..
Gracias a tus golpes,
perdí el miedo de caer.
Si no fuese por los aplausos, al final de la sala se hubiese distinguido la risa de satisfacción que procedía de un chico moreno con gafas de sol.
- Me parece muy bonito que me hallas dedicado esa canción. - murmuró.
***
Bajó del escenario con los ojos acuosos y recibió el cálido abrazo que le dio Alice.
- No nos habías dicho que tenías tanto talento, pequeña. - le susurró Harry al oído antes de acogerla en sus brazos. - Lo has hecho muy bien.
- ¡Bien hecho, Alma! - la animó Dougie - Delante de nosotros tenemos a la próxima cantante del local.
- Ven aquí, Al.. - se fundieron en un cálido abrazo. En esos pocos días, Tom se había convertido en su mejor amigo y en uno de sus mayores apoyos. Aunque había una persona que ocupaba un espacio más grande en su corazón.
- Falto yo.. - Danny la rodeó con sus brazos llenos de pecas y le dio un dulce beso en la frente. - Eres fantástica. ¿Por qué no nos lo habías dicho antes? Algo así como: 'Hola me llamo Alma y tengo una voz perfecta'
- Pues porque no la tengo, tonto.
- Creo que la mayoría de las personas de aquí opinan lo contrario - concluyó Tom.
- Gracias a todos.. - dijo con la voz rota.
Una melena rubia, avanzó entre el gentío y alcanzó la primera fila. Llevaba un pañuelo negro en el cuello. Alma la reconoció al instante.
- Tú..
- Me llamo Hope - dijo sonriente. Al oír ese nombre, Doug giró sobre si mismo y se encontró con sus ojos marrones.
- Hope..
- Hola, Doug.
En ese instante, Alice comprendió lo que estaba pasando. Era aquella chica de la que Alma le había hablado. Aquella que vio días atrás en un parque con columpios rojos. Aquella que besó a Doug. A su Doug..
Se marchó corriendo de allí con los ojos anegados de lágrimas y en el momento en el que iba a cruzar la puerta, chocó contra un chico moreno con gafas de sol.
- Hola, Alice. Cuánto tiempo sin vernos.
- James.. - dijo con un hilo de voz. Tenía que marcharse corriendo de allí.. Tenía que avisar a Alma.
D: puta cuanto suspense!!! n.n me encanta :DDD
ResponderEliminare.é Lo sé.. Only for you xDD
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