sábado, 27 de agosto de 2011

Capítulo 9

Capítulo 9: We're complete

Un chico bastante alto, con greñas y unos ojos azules hipnotizantes entró en la habitación. Agarraba las baquetas con fuerza y las apretaba contra su pecho. Quizá cinco minutos no eran suficiente para enseñar todo lo que tenía, pero se entregó al máximo en aquella batería azul metálico. Puso todo su empeño y energía. Simplemente, marcó el ritmo.
Alzó la vista, asustado por lo que se encontraría. Pero solo vio a dos chicos que le miraban sonrientes y aplaudiendo.

- Así que, aquí tenemos al batería de McFly, ¿verdad Danny? - Danny rió escandalosamente, a su manera y asintió con energía. Parecían majos, aunque tenían un sentido de la moda un tanto raro.
Después de encontrar una forma para comunicarse para reunirse de nuevo, salió por la puerta, sonriente.
Dougie le miraba expectante, quería respuestas.

- Doug, amigo mío.. Eres un medium. - Dougie sonrió al escucharle. Le había llamado amigo.

- ¿Te han cogido?

- ¿Tu qué crees? - asintió enérgicamente - Ahora solo queda que te escojan a ti. Nos vemos en el primer ensayo. - dicho esto se fue por donde había venido. No tenía ninguna duda. Dougie se convertiría en un gran bajista.

Conforme pasaban los minutos, el nerviosismo iba aumentando en él y se reflejaba más en su cuerpo. Sus temblorosos movimientos, el sudor frío que le recorría la espalda y el dolor de barriga eran un claro síntoma. Sentía la necesidad de vomitar. Que le dijeran que era el siguiente no hizo que mejorara, sino todo lo contrario. Sacó fuerzas de donde no había para levantarse de su asiento y preso del nerviosismo volvió a tropezar consigo mismo. Esta vez no cayo al suelo. Algo es algo, pensó.
Abrió la puerta con parsimonia y miró a los dos chicos que estaban sentados detrás del escritorio. Sintió que todo le daba vueltas y antes de que pudiese sacar el bajo de la funda, se fijó que había algo verde y viscoso en el suelo. Vómito. Su vómito. Salió corriendo de la habitación. Se sentía estupido. Parecía un niño de cinco años, pero eso era al fin y al cabo, un niño. Las mejillas le ardían como nunca. Aún más que cuando conoció a Alice. Alice.. Tenía que conseguirlo, o al menos, intentarlo. No solo por ella. También por él mismo. Sacó el bajo de la funda negra y entró a la puerta con un empujón. Ya había alguien tocando, pero no le importaba. Pensó en Blink 182 y todo lo que le aportaba su música. Sacó una púa verde del bolsillo y descargó todas sus emociones sobre el bajo. Todos sus sentimientos, todo su dolor y sus lágrimas se reflejaron en la música que procedía de sus dedos. Cuando abrió los ojos se dio cuenta de que el otro bajista ya no estaba, de que los dos chicos le miraban más que asombrados y de que junto a Harry, se convertiría en el componente restante de aquella banda.

***


Bolton. Por primera vez en mucho tiempo, salió el sol. Pero eso ya no le importaba a James. No le importaban los días que pasasen de lluvia, nieve o granizo. Era algo secundario, irrelevante. Cada vez le quedaba menos.

- En una semana tendrás tus fotos - o eso le había asegurado su amigo Mike.

- Eso espero, ni un día más.


***


¿Sabes qué Lira? Cada día me importas menos, pero extrañamente, cada día me duele más. ¿Qué es para ti la amistad? ¿Un condón? Para usarlo y tirarlo, ¿no? Por lo que me han dicho últimamente, eso te gusta demasiado. Pero algún día lo superaré y podrás hacer lo que quieras. Es tuyo. Y lo peor es que lo sabes. Lo que no sabes es que llegara el día en que él no este y para entonces yo no estaré aquí para apoyarte. Como siempre hice. Y como yo creí que tu harías. Pero todos creemos en cosas erróneas, ¿verdad?
Por lo que parece tú eres un error de muchos que he cometido y cometeré..
Atentamente: 

No pudo continuar, ya que las lágrimas emborronaron la tinta morada. Arrugó la carta en una bola de papel y la tiró a la chimenea. Las palabras se consumieron en el fuego, junto a todas las promesas rotas. Todas las promesas que creyó ciegamente que se cumplirían, ardieron en cenizas. Todas las palabras inútiles, todas las mentiras, las traiciones, las lágrimas.. se evaporaron en el aire, pero no en su memoria. Hay cosas que nunca se olvidan.
Con unas inmensas ganas de evaporarse ella también, se peinó su rubio cabello y salió a dar un paseo por las calles de Londres.

***


- Hola Vick - dijo después de esperar durante tres tonos a que su hermana cogiera el teléfono. - Sí, se que te llame hace cinco días. ¿Qué pasa? ¿No puedo llamar a mi hermana de vez en cuando? - risas, y puede que una negación por parte de Vicky - Escucha, tengo algo importante que decirte.. Ya estamos completos. Sí, ya tenemos batería y bajista. Son alucinantes..
Eso fue lo poco que escuchó Tom, que yacía en el sofá rebosante de felicidad. Cientos de ideas le sobrevolaban por la cabeza. Poco a poco se esfumaron de sus pensamientos, dando paso a Giovanna. Por fin la vería hoy, después de tantas semanas en ese hotel. Estaba completamente enamorado, pero era un tonto enamorado absolutamente feliz.


Os regalo este capítulo, ya que anoche me aburría y mis "queridos" padres me quitaron el wi-fi.. Así que decidí escribir un rato.. No sé por qué pero cada vez tengo más ganas de continuar la historia, cada vez escribir se convierte en un elemento más importante en mi vida.
Por cierto Gol, sigo teniendo aquella carta con la tinta morada emborronada..

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Capítulo 8

Gracias a Raquel (para mí siempre Eusebia) por hacerme reír y contarme sus anécdotas :3
También gracias por hablarme por primera vez, quizá entonces no nos hubiéramos conocido.. Mi McFlyer de Canarias <33



Capítulo 8: Met This Girl

El océano. Tan libre, tan tranquilo, tan azul. Un bonito sitio donde descansar, donde soñar, donde enamorarse.
Eso fue lo primero que pensó Alma la cuarta vez que vio a Danny. También, por vez primera acordaron en reunirse y su encuentro no fue mera casualidad. Cuatro personas, cuatro risas diferentes, un hoyuelo, infinitas pecas y cuatro sonrisas que no se apagaron. Juntos en una misma cafetería, en una mesa de caoba.. Algo sencillo pero bonito. Algo que recordar.
No volvió a verlo hasta cuatro días después.

- Tengo algo que enseñarte - le dijo después de presentarse con una guitarra en una mano y tres cucuruchos de chocolate en la otra. Uno para Alice, otro para él y el último para ella.

- La próxima vez que sea de coco - le pidió Alma.

- ¿Insinúas que habrá una próxima vez? 

- Sí.. Sí que la habrá.

- ¿Y si no la hay?

- Entonces no tendré más remedio que enfadarme contigo..

- Entonces la próxima vez tendrás tu helado de coco. - Le sonrió.

Después de que Alice le diera los últimos mordisquitos a lo que quedaba del cucurucho, Danny empezó a deslizar sus dedos por las cuerdas de la guitarra. Cerró los ojos, soltó un leve suspiro y, de repente los abrió con una inmesa sonrisa.

- Well I met this girl, just the other day.. - siguió cantando alterando su mirada entre la guitarra, Alice y Alma.. Sobretodo a Alma, que no podía dejar de admirarlo. Sí, definitivamente era él. Voz grave y rasgada, pero era perfecta. La mejor que había escuchado nunca, con diferencia. - I tried to take her home but she said you're no good for me.. - Y con el último acorde terminó la canción.

- Algún día yo también tendré algo que enseñarte.

- ¿Sí?

- Todavía no está lista..

- ¿Y cuánto le queda?

- Lo suficiente como para no enseñarla.

- Bueno..¿Qué os ha parecido la canción? - Le enseñaron las más delumbrantes de las sonrisas y supo que 
no hacia falta palabras.
Ese día Danny se marchó pronto.

***

Unos ojos pequeños de un color indescriptible, entre azules y verdes, se encontraban perdidos en el hotel InterContinental. Su portador solo aparentaba unos quince años. Avanzó silencioso por los pasillos. Miró la hora en el móvil. Le quedaban diez minutos para que empezase la prueba, acarició su bajo por encima de la funda y decidió apresurarse. No sabía donde se encontraba la 363, asíque tenía que darse más prisa. Empezó a correr y tropezó con uno de los cordones de sus Vans blancas. Comprobó que su bajo estaba en perfectas condiciones, alzó la vista y se encontró con unos ojos almendrados que le miraban sonrientes. El izquierdo se encontraba de un color más rojizo de lo normal, pero no demasiado, como si se hubiera dado un golpe hace bastante. Le ofreció una mano para levantarse, que aceptó con cierta inseguridad. Las mejillas le ardían, del mismo color de la sudadera roja de Nike de esa chica. Cuando se incorporó se dio cuenta de que era una cabeza más alto que ella, cosa que le extrañó, ya que era un poco bajito y la chica aparentaba uno o dos años más que él.

- ¿Estás bien? - le preguntó con una sonrisa.

- S-sí.. - dijo tímidamente. A lo que ella respondió con otra sonrisa aún mayor.

- Me alegro, ¿a dónde ibas con tanta prisa?

- Yo, eh.. - había olvidado la audición por un momento - Oh, L-lo siento.. Eh.. Llego tarde y.. - La chica apartó los ojos de los suyos para observar su bajo.

- ¿Vas a la 363? Mis amigos están buscando nuevos miembros para su banda.. - asintió con la cabeza y por primera vez en todo el día, dejo ver su sonrisa de niño pequeño. - ¿Quieres que te lleve? - sus mejillas se encendieron aún más.

- N-no... No quiero molestarte..- y de repente dejo de sonreír- So-solo soy un estorb.. 

- Ni se te ocurra terminar la frase.. - le interrumpió. Le agarró de la mano y se encaminó hacia el ascensor. - Nunca.. - Le miró a los ojos con ternura. - Nadie debe pensar eso de si mismo.. Si te soy sincera yo también me comporto así.. - estiró los brazos hasta su cara y le formó una sonrisa - Pero conozco a una persona que me da collejas cada vez que lo digo.. A base de golpes se aprende.

- Gr-gracias.. - la chica apartó las manos de sus mejillas, sabía que ya no hacia falta. Y, estaba en lo cierto, la sonrisa seguía en la cara del rubio.

- Vaya, ya hemos llegado.. - señaló la habitación.

- Se me ha pasado volando.. Por cierto.. ¿C-cómo te llamas?

- Alice. ¿Y tú?

- Dougie.. - abrió la puerta lentamente.

- Suerte Dougie - se despidió con un gesto. Él siguió mirándola hasta que se esfumó por las escaleras, después, cerró la puerta.

Si te cogen, puede que te vuelva a ver. Dougie.


***


- ¿Listo Tom?

- Más que nunca.

- Pues...¡Qué pase el primero! - ordenó Danny. Estaban bastante nerviosos, hoy elegirían a los dos miembros restantes de la banda. ¿Se habrían presentado suficientes personas? ¿Tocarían bien? ¿Serían simpáticos? Todavía quedaba muchas cosas por averiguar...
Un chico musculoso, bronceado y de pelo oscuro se dispuso a entrar por la puerta con unas baquetas en la mano. No tocaba mal, pero tampoco era lo que buscaban..

- Gracias, ya te llamaremos - sentenció Tom.

- Si eso - le susurró Danny. Risas. Y un hoyuelo a la vista.


***


Golpeó rítmicamente el asiento de al lado con sus baquetas mientras esperaba. Fijó la vista en la puerta, se acababa de abrir. De él salió un chico moreno con una sonrisa de satisfacción. Quizá le habrían cogido y estaba haciendo el idiota esperando. No tenía que haber venido, solo llevaba tocando seis meses.. Como no, sus padres le convencieron de que lo lograría, de que era bastante bueno. Él creía todo lo contrario. Cuando se dispuso a continuar a golpear el asiento contiguo con las baquetas, se dio cuenta de que había un chico rubio de pie mirándole.

- Hola.. Me preguntaba si te importaría que me sentase aquí.. - Está todo ocupado.. - Señaló a todos los asientos que había distribuidos por la sala. Se notaba que había llevado su tiempo organizarlo todo, ya que era una simple habitación de hotel y ahora se mostraba digna de una audición. En la habitación de la izquierda se encontraban una batería y los demás miembros de la banda. Los amigos de Alice. En su cara se dibujó una sonrisa de tonto, esa chica era realmente maja. Dougie se preguntó donde habrían puesto todos los muebles que debía haber en la sala anteriormente.

- Sí, claro. ¿También te vas a presentar? ¿Cuántos años tienes?

- Quince.. Pero la edad no importa.. Estoy seguro de que toco mejor el bajo que la gran mayoría de los que están aquí. Además, cumplo dieciseis en noviembre.. - bajó la cabeza avergonzado, se sentía minúsculo..

- Yo tengo diecisiete, tampoco hay tanta diferencia - le dijo sonriente - Y estoy seguro de que tocas realmente bien. Se nota en como tratas a tu bajo. Lo sujetas como si fuese la cosa más delicada y frágil del mundo. Yo.. No puedo decir lo mismo de mis baquetas.. Las golpeó contra todo lo que veo.. - le miró un poco desanimado. Dougie se fijo en que tenía unos grandes ojos azules serenos y profundos. Bastante bonitos.

- Pero eso es porque tu tocas la batería, es diferente. Sientes el ritmo con cada sonido y por eso ensayas hasta sin batería. Te conformas con el tintineo de cualquier mesa, silla, cristal.. Plasmas lo que sientes en cualquier momento, sin necesidad de instrumento. Eso es muy digno.

- Vaya, gracias.. Nunca lo hubiera descrito así.. ¿Cómo te llamas?

- Dougie, ¿y tú?

- Harry, encantado de conocerte.

- Mira Harry, fíjate en los demás baterias. ¿Dónde están sus baquetas? - señaló - En los bolsillos.. Algunos incluso no las llevan encima. No como tú, que marcas el ritmo con ellas en todas partes. Estoy seguro que tengo delante al próximo miembro de esa banda.

- Te lo agradezco, en serio.. - se oyó una voz de fondo que llamaba al siguiente. - Es mi turno.. Espero que te cojan Dougie, así estaremos juntos en la misma banda. - Rió y se fue alejando hacia la puerta.


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¡Besos lector@s!

lunes, 22 de agosto de 2011

Capítulo 7

Capítulo 7: Alice


Hoy he tenido un sueño. He soñado con esa chica. ¿Por qué me preguntaría eso? Tal vez no debería haberle contestado así, al fin y al cabo ella me salvó ¿no? Pero me hizo recordar aquello por lo que huyo, aquello por lo que mi almohada se empapa de lágrimas cada noche, por lo que al recordar su imagen me tiemblan las manos. De pura rabia. Y ahora solo podía sentir asco por la persona a la que se lo había dado todo.

***

Música alta. ¿Música? Eso era un concepto demasiado impreciso, abstracto. Lo correcto sería decir que miles de sentimientos transformados en notas y acordes volaban sobre la habitación. Y él los respiraba, los sentía, no solo los escuchaba. Hoy, en concreto Los Beatles. Y eso era suficiente para él, con eso le bastaba. Sinceramente, la música era aquello que lo ayudaba a continuar. No podía imaginar una vida sin ella.
Cogió el cuaderno de letras de Tom y le echó un vistazo.

- ¿Qué hay de esta canción, no la vas a continuar?

- Toda tuya, Danny.

- Tú lo has querido.. -  y dicho esto, arrancó la página de una sola línea del cuaderno. - Esta canción ya es oficialmente mía.

***

Al terminar de hacer la maleta, Alice puso en marcha su destartalado coche rojo. Encendió la radio y después de cuatro horas de un aburrido viaje, salió del vehículo. Frente a sus narices se encontraba el hotel InterContinental, se adentró por las puertas automáticas y pulsó una campana dorada para que le atendiese un empleado

- Perdone, ¿podría decirme en qué planta se aloja Alma Cruz?

- Sí, un momento - tras una ligera pausa - En la 362.

- Muchas gracias.
Esperó paciente al ascensor y pulsó el botón que la llevaría a la tercera planta.

***

Por fin. Terminada. Cada coma y cada punto en su sitio, no podía haber quedado mejor. Un suspiro. Esa canción se la debía a Los Beatles.
Las tripas le rugieron. Decidió bajar a almorzar, pero antes guardó su preciada guitarra azul en la funda, en concreto una Gibson Les Paul. Preciosa. Después de ocho años, seguía intacta, sin ningun rasguño. Era el último recuerdo que tenía de su padre, antes de que.. Bueno, no importa. Su padre era un capullo. Era, es y siempre lo será. De repente se acordó de Vicky, su hermana mayor. No sabía nada de ella desde hacía aproximadamente un mes que fue su cumpleaños, cumplió veinte, dos más que él,  y la llamó por teléfono. Esta tarde la volvería a llamar, la verdad es que era la primera vez que pasaban tanto tiempo sin verse. La echaba de menos. Seguro que si se lo decía se metería con él, pero no le importaba. Era Vicky. Siempre Vicky.
Salió de la habitación sin más rodeos y esta vez cogió el ascensor.

***

El timbre de la puerta la sacó de sus pensamientos. Se levantó de un salto y Lyf se bajó de sus rodillas con un brinco. Se había olvidado de la pobre Lyf. Soltó un bufido en señal de su enfado y se dirigió a la cocina. Otro pitido le recordó que tenía que abrir la puerta. Hoy no era su día. La abrió con parsimonia y al ver de quien se trataba un leve rubor ascendió hacia sus mejillas. Era la primera vez que veía a Danny después de averiguar que era el propietario de esa perfecta voz. Llevaba una bonita camiseta a cuadros azul y unos vaqueros desgastados. Juraría que ya había visto esa camisa, le sentaba genial ese color, resaltaba con sus preciosos ojos. No podía dejar de mirarlos, estaba tan embobada que ni siquiera se fijo en la persona que había detrás de Danny, hasta que salió de su escondite. Ante ella apareció una chica menuda, de ondulado pelo castaño que le cubría toda la espalda. Ojos almendrados, que con la luz del sol parecían verdes. Uno de ellos, en concreto el izquierdo, se encontraba un poco hinchado y colorado.
No sabía cómo había podido estar tanto tiempo sin ella.

- A-ali... - antes de que pudiera continuar, se abalanzó sobre ella y se fundieron en un cálido abrazo. - Alice...

- Te he echado de menos - dijo como pudo, entre sollozos. Mientras tanto, Danny observaba la escena con una sonrisa. Se notaba que se hacían falta la una a la otra.

- Tu ojo... ¿Ha sido él?

- Shhh.. Todo a su tiempo

- Dime, ¿por qué has venido?

- No sé, necesitaba verte, no podía dejarte sola, así que cogí el coche y me dirigí hasta aquí. Sabía en qué
hotel estabas, pero no la habitación. Le pregunté a una chica, pero no sabía exactamente dónde se encontraba la 362 y cuando salí del ascensor me encontré a Danny - le sonrió - Le pregunté por tu habitación y se ofreció a acompañarme. - se deshicieron del abrazo.

- ¿Y a dónde ibas, Dan? - preguntó Alma

- Ah, pues bajaba a comer..

- Oh, lo siento. No sabía que tenías hambre, te he hecho esperar - se disculpó Alice.

- No pasa nada.. Eh.. - Alma notó que le temblaban las manos - ¿Queréis ir conmigo a una cafetería muy buena que conozco? Se lo podría decir a mi compañero y de paso os presento..

- No queremos molestar y además seguro que estás cansada, Alice.

- No, estoy bien.. Así de paso conozo mi nueva ciudad.

- ¿Te vas a quedar? - asintió - ¿En serio?

- Creí que traerme la maleta era una buena indirecta.. - Risas. La de Danny se distinguía entre las demás.
Ahora que estaba aquí Alice, veía las cosas más claras..

- Entonces todos contentos.. ¿Os paso a buscar en diez minutos? Si es que aguanto tanto sin comer..

- Está bien.. - el corazón le latía desbocadamente. Hoy iba a comer con Danny. Le sonrió. Poco a poco se acostumbraba a su increíble sonrisa y ya no sentía el impulso de desmayarse. Algo es algo. Aunque sus ojos,
jamás se acostumbraría a ellos..


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miércoles, 17 de agosto de 2011

Capítulo 6

Gracias a Lyf y a Gol, por aconsejarme cuando no sabía seguir..

Capítulo 6: Back to the Future

Se despertó con los ojos acuosos. ¿Se había quedado dormida? Lo último que recordaba era el océano. ¿Había estado en el mar? Ah, es cierto.. Los ojos de Danny.. Se levantó de la cama de un salto. No le había preparado la cena. Miró el reloj. Todavía eran las nueve de la mañana. Seguro que Danny estaba dormido. ¿No le había mencionado que vivían al lado? Entonces se alojaba en la 361, ¿no? Ya que en la 363 estaban.. Por un momento se le pasó por la cabeza que Danny fuese uno de esos músicos. No. Era imposible.. No se puede ser tan perfecto. Eso es, vive en la 361. Seguro. Le daría una sorpresa, le haría el desayuno. Se vistió rápidamente, con una camiseta violeta de Hurley, unos vaqueros cortos y sus inseparables Converse. Vio una cola negra moviéndose con alegría y desparpajo.

- Lyf, ¿tú también compartes mi felicidad? - el gato respondió con un suave ronroneo y se restregó en su pierna. Se dirigió hacia el cuarto de baño y se peinó. Se dejó suelto el pelo lacio, de una forma natural. Se veía reflejada en un espejo con forma de estrella, bastante amplio. Llenó el bol de Lyf y con bastante indecisión abandonó la habitación. Se encontraba frente a la 361, alzó la mano con lentutid. Le temblaba. Por un instante, recordó sus pecas. Él las odiaba, o eso le había dicho, pero sin ellas, no sería Danny. Eran algo que le caracterizaba. No sabía la infinidad de pecas que podría tener, pero estaba dispuesta a contarlas. Ese pensamiento la hizo sonreír y la lleno de valor. Giró el pomo de la puerta. Estaba abierta. La abrió lentamente. Ante ella surgió el caos, tenía pinta de ser desordenado, ¿pero tanto? La mesa estaba llena de comida basura, había calzoncillos usados por el suelo, calcetines, hasta una cáscara de plátano. Varias gominolas estaban esparcidas sobre el escritorio. Quizá el causente había sido su compañero, pero la verdad, tenía pinta de ser más tranquilo y ordenado que Danny. La alfombra estaba llena de gusanitos, la cocina rebosaba de platos sucios, un brazo sobresalía del sofá... ¿Un brazo en el sofá? Se acercó hacia él. Un hombre calvo y con veinte kilos de más yacía dormido en el sofá. Vale, o Danny se le había pasado el arroz a una velocidad vertiginosa o no vivía en aquella habitación. Se decantó por la segunda opción y eso solo podía significar una cosa.

***

Alma, ya me queda menos. Dentro de poco volveremos a estar juntos y nada ni nadie nos separará. Aunque tu no quieras, no me importa. En este caso, tu opinión no cuenta.

- Hotel Ritz, ¿puedo ayudarle en algo?

- Sí, por supuesto. ¿Puede decirme si Alma Cruz se aloja en este hotel?

- Espere un segundo, miraré en el registro. - Varios clicks más tarde - No, lo siento, no hay ninguna reserva con ese nombre.

- Gracias de todos modos.. - colgó - Seguiré intentándolo.

***

Un rayo de sol se filtró por su ventana e hizo que abriera los ojos lentamente. Unos ojos color miel. Bostezó. Seguía con sueño pero decició levantarse. Le dolía el cuello. Se había quedado dormido en el escritorio, con una hoja pegada en la cara. La apartó y descubrió que se había emborronado. Ahora tendría que empezar de cero.
 No le apetecía bajar a desayunar, así que se preparó un bol de cereales en la cocina. Se los comió en silencio y decidió ver la tele. Echaban una de sus pelis favoritas, 'Back to the Future'.

***

Todavía no se podía creer lo que eso significaba. Entonces, era él. Siempre fue él. ¿Cómo no pudo darse cuenta? Él, su analgésico. Se había enamorado de la voz de un completo desconocido, pero ahora resultaba que era la voz de ese chico. De su destino favorito, de su Caribe. De Danny. Aunque existía la posibilidad de que fuera la de su compañero de piso, pero estaba segura de que no, de que esta vez no se equivocaba. De que era la suya. Estaba muy confusa, ¿se estaba enamorando? Otra vez no, esta vez no lo soportaría. Demasiado daño acumulado. Pero a la vez lo deseaba tanto. Con todas sus fuerzas. Todo eso lo decidiría el tiempo.
Se deslizó hacia su cama, apoyó la guitarra entre sus rodillas y con sus dedos rasgó sus cuerdas, marcando el principio de una bella canción.

***

Tom se abalanzó corriendo sobre Danny, despertándole de un profundo sueño, de un sueño dulce, con sabor a tortitas.

- ¡¡Danny, Danny, despierta!! - gritó eufórico.

- ¿Qué quieres Tom? - dijo con un hilo de voz.

- ¡¡Lo tengo, lo tengo!! - sonrió, sus ojos brillaban de felicidad - McFLY, nos llamaremos McFLY. - Danny asintió, con una sonrisa de oreja a oreja. Le encantaba ver así a su compañero. Feliz.

- Está bien.. Tienes algo en la cara - señaló. Se miró en el espejo y no pudo evitar reírse. En su mejilla izquierda había restos de boli. Solo una frase. 'She's got a lip ring and five colours in her hair'. Al fin y al cabo ya no tenía que empezar de nuevo...

sábado, 13 de agosto de 2011

Capítulo 5

Aviso, querid@s lector@s.. (Aunque no seáis much@s ;__;) Este capítulo es demasiiaaado dulce :3


Capítulo 5: Five Colours

Lo siento tanto, en serio no pude evitarlo. Espero que me perdones. Intenté resistir, pero él es más fuerte que yo. Lo sabe. Y pronto te alcanzará...
Alice.

No, no podía ser. Tenía que ser una broma. Un mal sueño. ¿No había escapado por fin? ¿A caso no era libre? ¿Quién era él para decidir lo contrario? Nadie. No era nadie. No tenía derecho. Empezó a temblar, como nunca. La espalda de Danny se empapaba con cada lágrima.

- No pasa nada, estoy aquí. Contigo.

- É-el.. N-no.. Y-yo.. - era incapaz de hablar, parecía que el nudo de su garganta se quedaría por siempre.
Le dolía el mero hecho de respirar y contar los pocos latidos que le quedaban.

- Shhh... Ya habrá tiempo de explicaciones. Cuando estés preparada. - la tranquilizó.

- D-danny..

- ¿Qué?

- Gracias.

***

Do do do do do do.. She's got a lip ring and five colours in her hair...

Le dolían las manos de escribir, llevaba toda la tarde dándole vueltas a una nueva canción, desde que se fue Danny. ¿Dónde se había metido? Ya estaba más que entrada la medianoche. Había luna llena. El escritorio era genial para componer. Solo tenía que alzar la cabeza para contemplar el cielo. Le encantaba esa ventana. Amplia. Como ninguna otra en la habitación .Le pesaban los párpados. Sus ojos se cerraron lentamente y Morfeo lo acogió en sus brazos..


***


- ¿Cuál es tu habitación? - preguntó Danny.

- La 362.

- Genial. ¡Entonces somos vecinos! - dijo con entusiasmo. - ¿Ya puedes tenerte en pie?

- Si.. En serio, no tenías por qué molestarte. - Con mucho cuidado la dejó en el suelo. Alma se sacó las llaves del bolsillo y abrió la puerta. - ¿Quieres pasar?

 - No sé yo. Es muy tarde.

- Da igual. Te tengo que recompensar con algo. ¡Te haré la cena!

- No te molestes, no tengo hambre. - En ese momento, traicioneras, las tripas le rugieron. Sus mejillas enrojecieron y Alma le clavó una mirada acusadora. No pudo evitar reírse. Escandalosamente, como de costumbre. - Vale, está bien.

- Antes de nada, deja que me dé una ducha. El barro no me sienta bien. Siéntate ahí si quieres - le señalo el sofá. La habitación se parecía mucho a la suya, lo único que variaba era el color de las paredes. También había un gran escritorio de caoba junto a una inmensa ventana, como el que utilizaban para componer. ¿Y eso que estaba viendo era la funda de una guitarra? No podía ser, esta chica era perfecta. Resistió el impulso de sacarla y rasgar sus cuerdas. Ahora no era el momento, ya surgiría otra oportunidad. A los cinco minutos, Alma salió de la ducha, con una camiseta azul bastante ancha, de por lo menos tres tallas grande, y unos pantalones cortos. Estaba increíblemente guapa. Lo condujo hacia su habitación y se sentaron en la cama.

- No tienes por qué contarmelo..

- Quiero hacerlo. - Danny asintió. Se sacó el móvil del bolsillo y le enseñó el mensaje que le había mandado Alice.

- ¿De qué habla?

- De J-james

- ¿Quién es James?

- E-es, era.. Bueno él.. - no pudo continuar, las lágrimas la enmudecieron. Danny la rodeó con sus brazos y la apretó con fuerza.

- Shhh, no pasa nada. Todavía no estás preparada, pero yo esperaré. Te esperaré. - Por primera vez, Alma se sintió protegida. Tenía a alguien que cuidase de ella. Sintió como su carga se volvía más ligera, más llevadera. Tenía a alguien que le ayudara a cargar con ella. Como una maleta, llena de su dolor. Ahora había otra mano agarrando el asa.

- Danny, dime que no te irás nunca.

- No me iré nunca.

- ¿Lo prometes?

- Lo prometo. - Se apartó para mirarla a los ojos. Eran preciosos. Azules. Pero habían perdido su brillo. También se prometió a si mismo, que algún día, haría que esos ojos brillasen. Como nunca. Como se merecía. Pero, de repente se cerraron. Se había quedado dormida. La tumbó en la cama y la cubrió con las sabanas. Le dio un beso en la mejilla y salió lentamente de la habitación.

***


La puerta de la 363 se abrió. Lo primero que vió Danny fue al cuerpo de su amigo que yacía en el escritorio. Alma no era la única que se había quedado dormida. Lo cubrió con una manta, ya que no podía con él y no podría llevarlo a su cama. Tom sonreía y se podía apreciar perfectamente el hoyuelo que le salía en la mejilla izquierda. Seguramente estaría pensando en Giovanna, hace como dos meses que no la veía. Envidiaba mucho a Tom. Él había tenido la suerte de encontrar el amor verdadero tan pronto. Eran la pareja perfecta.
Se dirigió a su habitación y se tumbó en la cama. No podía dejar de pensar en ella.

¿Qué tal? A mí es el que más me gusta por ahora <3 Porfa dejad comentarios, y si es posible pasadlo a más McFlyers :3